De tanto observar las oscilaciones diarias de los mercados y la fuerte caída que experimentan algunos títulos, muchas veces tenemos la sensación de estar atravesando un huracán, en especial si nos atenemos a lo que está ocurriendo con las acciones de instituciones ligadas a la crisis hipotecaria en los Estados Unidos. Sólo que esta vez estamos muy lejos de las fuertes crisis soportadas años atrás.
No hay dudas de que aún no podemos conocer los límites de las oscilaciones o descensos de algunos quebrantos pero, hasta la fecha, todo hace pensar que la mayoría de los inversores recordarán el año 2007 como un año claramente positivo.
Pasemos a analizar qué ha ocurrido en los mercados a través de los principales ETF (Exchange Trade Funds o fondos dedicados). Estos instrumentos de inversión, medidos en dólares, tienen por objetivo seguir la trayectoria de valuación de un índice o de un conjunto de acciones de similares características.
En la actualidad, el movimiento de los mismos es tan importante que, frecuentemente, llegan a representar el 40% de las acciones que se cotizan en la Bolsa de Nueva York.
Es de destacar que los ETF tienen bajo costo de mantenimiento, dado que no necesitan el permanente servicio de analistas especializados.
Como puede apreciarse, quienes hayan invertido en acciones brasileñas, chinas, hindúes o del sector energético, habrán tenido un excelente rendimiento en el 2007, sin dejar de lado el buen año que han tenido compañías como Google que integra QQQQ.
Por otro lado, es obvio que el valor de las acciones europeas, medidas en dólares, ha recogido además del efecto de la revalorización de sus propias acciones, la diferencia de cotización del euro.
Quienes hayan apuntado a invertir en bonos de bajo riesgo, habrán tenido un buen año, pero no llegarían a alcanzar los rendimientos de las acciones o ETF anteriormente citados.
Golpeados, pero no tanto
Por último, el rendimiento negativo, producto del efecto de las tasas subprime, se ha visto reflejado en el descenso de la valoración del las acciones bancarias o del sector inmobiliario, pero este último había sido un protagonista de privilegio en años anteriores y sólo ha recortado parte de las importantes ganancias ya registradas.
Es verdad que no se conoce aún dónde termina la crisis, ni se puede hacer un pronóstico en un mercado tan nervioso y oscilante, pero todo parece indicar que sus efectos no son devastadores. |