La incertidumbre volvió a gobernar los movimientos de los inversores en casi todo el mundo, los que optaron ayer por la cautela, tras haber aprovechado en los últimos días de la semana anterior las definiciones que entregaron las máximas autoridades de la Reserva Federal para reacomodar carteras y recuperar ganancias.
Parecen, así, estar a la espera de nuevos estadísticas o definiciones que les pinten un panorama que se prolongue más allá del contexto de negocios delineado en los últimos días y que, como dato central, contempla que Estados Unidos reducirá las tasas de interés de referencia la próxima semana.
En este sentido, el único dato que podría alterar las previsiones se conocería el viernes, día en que se conocerá la evolución de las nóminas salariales en Estados Unidos, indicador laboral clave. Los analistas esperan que la nómina sume 71.000 puestos y una tasa de desempleo del 4,8%. Un número muy diferente del estimado podría disparar un nuevo reacomodamiento de carteras.
Por lo pronto, ayer el denominador común de la jornada que abrió la semana y el mes fue un menor volumen de negocios y una tendencia declinante en los precios, a excepción de lo ocurrido en Venezuela: allí la bolsa pareció celebrar la derrota del intento reeleccionista del presidente Hugo Chávez con un alza del 4%, un desempeño que sobresalió por la chatura del resto de las plazas.
En Wall Street, los principales índices cerraron en baja tras una rueda volátil. Pasado el mediodía, estaban al alza gracias a un comentario del presidente del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, que dejó trascender la existencia de "un plan para congelar tipos de interés en préstamos domésticos" que se daría a conocer esta semana y aliviaría el riesgo de un crack por las hipotecas impagas. Pero, en definitiva a los mercados le pesó el fuerte rally alcista de la semana pasada, lo que precipitó la toma de ganancias.
En Buenos Aires, a la renacida incertidumbre internacional se agregó la local, lo que deprimió los precios de bonos y acciones por igual.
El Merval cerró el día con una pérdida del 0,68%, con un volumen transado en papeles domésticos de apenas $ 66,5 millones, al cabo de una rueda en la que volvió a pesar la presión de ventas sobre las empresas eléctricas. Trascendió que el Gobierno retrasaría nuevamente una actualización de las tarifas domiciliarias. Por eso no sorprendió que el ranking de bajas fuera encabezado por los retrocesos de Central Costanera (-3,15%), Central Puerto (-2,38%) y Pampa Holdings (con un -2,21%), a las que se sumó Edenor, que cayó 1,66 por ciento.
Tampoco fue bueno el día para los bonos indexados. Como ocurre cada vez que se aproxima la difusión de un dato inflacionario que se presume aldulterado, lo padecen el Discount (con un -0,30%); el Bogar 18 (-0,44%); el Par (-0,87%) y el Bocon PR13, que ayer retrocedió 1,61 por ciento.
Javier Blanco
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