Por LEANDRO GABIN - Se acabó el preámbulo y ahora hay que ir a lo concreto. Pasado el período de transición presidencial entre los Kirchner (Néstor y Cristina), al mercado de capitales le quedó un sabor agridulce con las medidas que él tomó para ella. Algunas garantizan la caja, algo preciado para los Kirchner que llevaron a ultranza el viejo dicho “billetera mata galán”. Desde un punto de vista, aumentar el superávit fiscal que venía desinflándose por el año político debería ser positivo principalmente para los bonos públicos. Sucede que al haber mayor capacidad de pago los miedos a defaultearlos serían menores y además se mejoran los fundamentals del país emisor. Claro, olvidándonos del INDEC-Gate.
Fue el “cómo” garantizaron esa fijación ahorrativa lo que al mercado no le cayó demasiado bien. “Quedó en claro que hicieron el trabajo sucio para dejarle a la nueva presidenta el camino allanado. El aumento de impuestos y de algunas tarifas como los transportes son señales concretas. El costo político lo asume la administración pasada y ella ingresa mejor posicionada”, comentó un avezado operador de la City porteña. La referencia también viene a cuento del aumento de las retenciones a las exportaciones, profundizando aquellos sectores donde ya vienen soportando el castigo (petróleo y sus derivados sumado al campo) y algunos nuevos como la actividad minera y de metales. Desde el análisis bursátil, esto le pega a las empresas que vienen observando cómo se reducen sus márgenes de rentabilidad trimestre a trimestre, en un mercado (tomando el índice Merval) que no se está destacando por su alto retorno. “Esto es otro ejemplo del riesgo argentino. Cuando priceás a un compañía local, le vas a pegar mucho más porque está bajo un régimen que no se sabe cómo opera. Hoy ganás plata pero mañana un funcionario de turno se despierta y si cree que tiene que hacerse de tu rentabilidad lo hace y se acabó la historia”, dijo ofuscado otro hombre del mercado que pidió no ser nombrado.
¿Qué quedó en claro desde el 28 de octubre hasta hoy? Para la gente de la City, que no mucho va a cambiar. “Que algunos funcionarios cuestionados sigan en las filas de la nueva presidente te marca que la línea de Gobierno va a ser la misma, y que el mercado tendrá que convivir con eso”, consideró Mariano Tavelli, vicepresidente de Tavelli & Cía.. Las pocas caras nuevas no compensan a las viejas, particularmente una que viene “atormentando” a los bonistas cuyos activos ajustan por algo que poco se asemeja a un índice de inflación: Guillermo Moreno. “No hay mucho avance con ese tema. Es más Moreno y nada de (Martín) Lousteau, de quien no se conoce su opinión sobre qué hacer con la inflación”, indicó Rubén Pasquali, analista de Mayoral Bursátil. “La expectativa con Lousteau se esfumó en dos segundos al mantenerse al secretario de Comercio. Quedó claro que el ministro de Economía no tendrá peso y ese cambio era esperado por el mercado”, señaló Bruno Simieli, analista de Intervalores Sociedad de Bolsa.
Claro que la inflación de noviembre, menos dibujada de lo que esperaba el consenso de los economistas, fue leída como una posible señal hacia la normalización (se conoció a escasos días de la asunción de Cristina). Desde Delphos Investment contaron que dio lugar a especulaciones respecto del grado de influencia que habría tenido Lousteau en la modificación de la “Moreno rule”. “Si bien no se discute que la inflación anunciada difiere sustancialmente de la efectiva, la sorpresa se encontró en el hecho de que la inflación de noviembre de 2007 no fuese 15% inferior a la de igual mes de 2006, tal la regla observada durante los meses previos”, agregaron. Sin embargo, Delphos dijo que como “aún no resulta claro cuál será la metodología seguida durante los próximos meses”, es imposible determinar el potencial de mejora para los títulos indexados, “o si continuará siendo un causal de decepción”.
Así las cosas, al mundo financiero sólo le queda esperanzarse. “Como no hay grandes expectativas, si hubiera alguna sorpresa grata puede ser muy bueno para el mercado”, resumió Pasquali. Según Simieli, cerrar con el Club de París actuaría como disparador de un “gran verano” para los activos argentinos. En el mientras tanto, siguen esperando. |