Por JULIÁN GUARINO - Ni 3 días ni 3 semanas, sino 3 meses. Eso es lo que los analistas del mercado piensan podría demandar que los magullados inversores se decidan a apostar nuevamente por la deuda argentina, cuya consecuencia podría derivar en un quiebre en la tendencia del mercado. Por ahora las cosas están así: 3 días de suba consecutiva con pronóstico en suspenso aunque algunos especialistas acepten que no sería del todo errado pararse sobre algunos títulos para ver qué pasa, siempre con la cautela del caso.
Hasta el último martes, si uno le preguntaba a un operador qué títulos públicos le recomendaría a su cliente, lo más probable era que respondiera: cheques de pago diferido y fideicomisos. ¿Y los títulos? Ahora las cosas podrían cambiar. Los vientos de mudanza llegan de Wall Street, donde la noticia del blindaje “made in Bush” de las tasas de interés en una porción de las hipotecas de alto riesgo cayó bien. Otra corriente benévola trae buenas nuevas del mercado de empleo también en la tierra del ratón Mickey. La tercera pata es orgullo nacional: el Indec postizo arrojó un dato –menos embustero o más cercano a la realidad– de lo que se había previsto.
Y ya entrados en materia, existe una cuarta razón poderosa: los bajos precios. El diagnóstico dice que los títulos salidos del canje de deuda y a largo aliento como el Discount –que rinde 8,28% inflación oficial– aún cotizan a un 23% del valor que tenían en enero, cuando las palabras “estadísticas” e “Indec” rara vez llegaban a la tapa de un matutino. Pero este no es el peor escenario: hubo días oscuros donde los bonistas vieron que su inversión cotizaba 30% por debajo de los precios de inicio de 2007.
El combo es bueno para la renta fija y permite hacer algunos ejercicios de meditación. ¿Qué bonos debería comprar aquel inversor que apuesta por un escenario financiero internacional más calmo? ¿Y aquél que furioso de optimismo espera números más normales del Indec?
Para Cecilia Lázzari, de Arpenta, son los bonos largos como el Discount o el Par –el segundo en pesos rinde 7,28% CER–, son los que van a reaccionar con mayor fuerza a cualquier información que provenga de los Estados Unidos. “Esto tiene mucho que ver con lo que se espera para mañana en el ajuste de la tasa de interés de referencia”, señaló. El razonamiento es, que cuanto más largo sea el plazo de un bono en el que el inversor recupera su inversión a través de pagos de capital e intereses (duration), mayor será el impacto –tanto para arriba como para abajo– que marcará el activo en respuesta a una información. Además, una baja de tasas es una buena noticia para el mercado de renta fija, ya que implica una caída del spread.
Pero si la tierra de la utopía queda a un paso de Av. Julio A. Roca 615 y el inversor tiene fe en una recomposición del viejo sistema estadístico, entonces la apuesta es para los bonos indexados. Noelia Luccini, de Capital Markets dijo que además de los antes mencionados, siempre pensando en pesos, uno de los preferidos es el Pre 9, un título ajustable que paga 12,96% inflación oficial y que vence en 2014, varios años antes que el Par y el Discount. Otro elegido es el Bogar 2018, que paga 10% inflación y también se encuentra en el tramo medio de la curva, lo que significa menor volatilidad pero no resignar rendimiento. |