El eco todavía de los bombos en las inmediaciones de la Casa Rosada puede porfiar en su intento, pero sin duda, lo que más se oirá hoy en la cuadrícula del microcentro porteño no será el salmo de los seguidores de la bandera política, sino ese murmullo opaco y ¿en inglés? que el mundo de la economía ha aprendido a descifrar: Ben Bernanke será hoy tan importante para la Argentina como la presidenta Cristina Fernández.
Haciendo zoom en el mercado financiero local, los analistas son más que cautos sobre el impacto que puede tener los movimientos en la tasa de interés de referencia. Hacer más barato el dinero, y ofrecer menos premio por comprar los títulos del Tesoro, les baja el costo de oportunidad a los inversores. Esto dispara dinero fresco a mercados emergentes, donde hay más volatilidad pero también más rendimiento. Tanto los títulos públicos domésticos como las acciones dependerán en buena medida del humor de estos inversores aunque, según sostienen en el mercado, no habrá que perder de vista las idas y venidas de todo el manojo de argumentos que ha heredado la nueva administración por estas pampas. “Serán los títulos públicos los que marcarán el ánimo de los inversores del mundo con respecto a la Argentina”, señaló Paula Premrou, directora de Portfolio Personal.
En esta nave insignia que es la renta fija local, el ancla es el congelamiento de tarifas, manipulación estadística, retenciones, reducción del superávit, falta de políticas no distorsivas para mejorar la distribución del ingreso entre otras cuestiones. Para los analistas, la línea argumental es: del exterior podrán venir vientos alcistas y a nivel local, tener listas las velas de una alta rentabilidad y sin embargo lo que falta es esto: levantar el ancla y darle solución a los conflictos.
Mientras tanto, los analistas arriesgan que no se podrá ir demasiado lejos, apenas algunos recorridos cortos, casi en honor al mítico “rally alcista de fin de año” y hasta donde deje la pulseada entre los temores sobre la gravedad de la crisis hipotecaria y el “combo optimismo” alimentado por los últimos datos de la economía de EE.UU. –empleo, costos, productividad, PBI– y, claro, por la baja de tasas.
Juan Pablo Vera, de Tavelli y Cía lo resume así: “Para tener un escenario local más relajado no hacen falta buenas noticias, pero sí la ausencia de las malas por algunos días”. En una tónica optimista, Leandro Verrier, de Bull Market Brokers dijo que con el recorte de tasas “todo indicaría que vamos a tener un buen fin de año”. |