Las medidas de los bancos centrales alentaron a los inversores a reanudar sus operaciones de carry trade, mediante las cuales venden divisas de bajos retornos para comprar activos con rendimientos altos.
Los inversores interpretaron la iniciativa como una respuesta contundente a los problemas de las compañías financieras ante la crisis en el crédito.
La medida se produce además un día después de que la Fed decepcionó a los mercados al recortar su tasa de interés en sólo 25 puntos básicos y en igual magnitud la tasa de descuento que rige los préstamos a los bancos.
"La Fed, en conjunto con los otros bancos centrales del mundo, está suministrando liquidez a los mercados hacia fin de año", dijo Greg Saalvaggio, operador cambiario de Tempus Consulting en Washington.
"Funcionará en el corto plazo como otro recorte en las tasas. Sin duda, estamos viendo un masivo reingreso de los carry trades", agregó.
Tradicionalmente, en el período previo a fin de año la liquidez se reduce, pero esta vez la situación se ve exacerbada por los problemas en el mercado de hipotecas de riesgo en Estados Unidos, que generó un racionamiento del crédito que limitó la disposición de los bancos a prestarse entre sí.
El yen, una moneda muy utilizada en las operaciones del "carry trade", caía ampliamente y tocó un mínimo de un mes frente al dólar a 112,37 por dólar <JPY=>.
El euro subió también a un máximo de un mes, cotizándose a 165,08 yenes <EURJPY=>, un alza del 1,8 por ciento.
El dólar australiano, una moneda de altos rendimientos, subía un 3 por ciento frente al yen a 99,43 unidades <AUDJPY=R>.