Dos datos de la economía de Estados Unidos ampliaron la incertidumbre de los inversores sobre el futuro de las tasas de interés y estiraron la racha negativa de los mercados, que esta vez se sintió con más fuerza en el mundo emergente, donde alcanzó también a los papeles de la deuda pública.
Al malhumor que provocó la baja de la tasa de interés que dispuso anteayer la Reserva Federal (Fed), menor que la esperada, y el persistente temor entre los inversores de que los efectos de la crisis sean mayores que lo previsto, se sumaron dos datos de la economía norteamericana que sembraron más incertidumbre.
La inflación mayorista de Estados Unidos fue del 3,2% en noviembre, la mayor en 34 años, debido en gran medida al encarecimiento de los combustibles, cuyo precio trepó un 34,8% el mes pasado. La medición subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos, arrojó una suba de precios del 0,4%. Los pronósticos privados anticipaban cifras menores, de 1,5% y 0,2%, respectivamente.
A su vez, un informe conocido más tarde indicó que las ventas minoristas de Estados Unidos aumentaron un 1,2% en noviembre, por las compras navideñas, algo que sugiere que la crisis no afectó aún de lleno al consumo de la primera economía mundial.
Ambos datos fueron traducidos por los operadores en una menor probabilidad de bajas en las tasas de interés por parte de la Fed, pese a que todo indica que habrá más recortes. Esto desalienta la llegada de fondos frescos a las economías emergentes, entre las que se encuentra la Argentina.
Los títulos de la deuda pública cerraron con una pérdida promedio del 1,03%, mientras que el índice Merval de la Bolsa retrocedió 1,33%. Fue, con todo, una de las que menos sufrieron en la región: el Bovespa perdió 2,9%, Chile cayó un 2,62% y la Bolsa de México otro 0,79%. Los principales mercados de Europa registraron pérdidas de entre 1,8 y 3%, en parte porque no llegaron al rebote provocado por el segundo informe, que le permitió a Wall Street morigerar su descenso. Pero también influyó el hecho de que el blindaje anunciado ayer por los principales bancos centrales del planeta, por unos US$ 90.000 millones, no parece alejar los temores desatados por la crisis financiera.
Sólo un puñado de acciones eludieron la caída, que fue liderada por Petrobras (cayó un 3,66%, aunque había sido una de las que más había subido), Central Costanera (3,4%) e IRSA (3,06%).
Los bonos, que hasta el momento habían logrado blindarse, tuvieron ayer una mala jornada. En la Bolsa, el Discount en pesos cayó 1,66%, mientras que el papel en dólares con legislación local perdió otro 1,56%. En el mercado electrónico (MAE) ambos bonos retrocedieron 1,29 y 1,57%, respectivamente, en una jornada en la que todos los papeles de renta fija cayeron, salvo el cupón atado al producto bruto interno (PBI).
Rafael Mathus Ruiz
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