Dejaron de crecer a tasas de dos dígitos, pero las ganancias que las empresas extranjeras obtienen en la Argentina marcarán probablemente otro récord este año. Pero este dulce presente no está acompañado, al menos por el momento, de un aumento en la inversión extranjera directa, sino todo lo contrario, según indican los últimos datos del balance de pagos.
Los aportes directos de capital, la reinversión de utilidades o la compra de empresas por parte de inversores extranjeros llegaron a los US$ 3214 millones en los primeros nueve meses de 2007, un 26% menos que en el mismo período del año anterior. Si se toman los últimos 12 meses, la caída fue incluso mayor: alcanzó el 32%. En el tercer trimestre hubo, con todo, un repunte del 7% con relación al mismo trimestre de 2006.
Este repliegue no sólo se contrapone con el hecho de que la inversión total de la Argentina se ubica, en términos del producto bruto interno (PBI), en el mayor nivel de las últimas tres décadas, sino que sucede en el mejor momento de las multinacionales extranjeras radicadas en el país, al menos en lo que respecta a los números globales.
Sus ganancias alcanzaron los US$ 4266 millones en los primeros nueve meses de este año, y si bien mostraron un freno respecto de los años anteriores -crecieron un 2,4% en los 12 meses previos a septiembre, cuando en 2006 lo hicieron al 29%, y en 2005, al 37%-, permanecen en un nivel que supera ampliamente, en dólares, al de la década del 90.
No todo ese dinero salió del país. Las utilidades y dividendos girados al exterior alcanzaron los US$ 1524 millones entre enero y septiembre, según el balance cambiario del Banco Central. El resto se aplicó aquí o aún no fue girado. La industria metalúrgica, la química y la automotriz -una de la que más anuncios de inversión anotaron en el año- fueron los sectores que más fondos enviaron fronteras fuera de la Argentina.
Entorno benigno
El crecimiento de la economía, la suba en el precio de algunas materias primas, como el petróleo, la soja, el acero y metales preciosos, como el oro y el cobre -cuya producción o elaboración cuenta con una importante presencia de empresas foráneas-, y el renovado proceso de extranjerización que siguió a la devaluación explican el aumento de las ganancias, que en 2006 fue acompañado de una mayor reinversión de utilidades.
Eso no ocurrió este año. Las multinacionales extranjeras destinaron una proporción menor de sus ganancias al tejido de nuevos proyectos. En 2005 reinvirtieron US$ 21 por cada 100 que ganaron, una cifra similar, por ejemplo, a la de 1997 o 1998. En 2006, esa cifra subió hasta los 43, es decir, las empresas desembolsaron casi la mitad de sus ganancias en nuevos emprendimientos.
Pero en 2007 la tendencia se revirtió: la relación cayó hasta los US$ 18 si se toman los primeros nueve meses, o a 30 si se consideran los 12 meses previos al tercer trimestre, una cifra que, no obstante, es una de las más altas de la última década. La reinversión no se redujo sólo en términos de las ganancias, sino también en valores absolutos: en los primeros nueve meses de este año llegó a US$ 763 millones, la mitad del mismo período de 2006.
El superávit de la cuenta corriente cayó a los US$ 4177 millones, un 23,4% menos que en el mismo período del año anterior. La caída en el saldo comercial -exportaciones menos importaciones de bienes- explica esta reducción, en la que también influyó la ampliación del déficit de la balanza de servicios, que aumentó un 12,7%, hasta los 959 millones.
Por Rafael Mathus Ruiz De la Redacción de LA NACION
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