Por Daniel Sticco - A esta altura nadie duda de la singular capacidad de Alberto Abad para lograr una conciencia de cumplimiento tributario en la sociedad que no se registraba en mucho tiempo en la Argentina. Una de las razones de ese mérito es la ingeniería informática puesta en marcha en los últimos años, junto con una política de educación en las escuelas que asegurará que el fenómeno no sea un hecho coyuntural.
Es cierto que en los u$s49.102 millones que se alcanzó como anterior máximo histórico en el 2000 no regían las retenciones sobre las exportaciones, ni el impuesto a los débitos y créditos bancarios.
Pero esos dos tributos aportaron en conjunto a la recaudación del 2007 el equivalente a u$s11.240 M, al tipo de cambio de cierre del año, al ingreso global de u$s63.220 M. Es decir que si se resta aquel monto, el total percibido por la AFIP suma casi u$s51.000 M, es decir que aún así se excede aquel pico en un 5%, aproximadamente.
Claro está que si la paridad cambiaria de fines del 2006, que fue de 3,06 pesos por dólar, hubiese acompañado a la tasa de inflación de 8,3%, según el INDEC o peror aún la que está implícita en la recaudación del IVA, del 20% anual, los $199.781 M que recaudó la AFIP el último año habrían sido equivalentes a u$s60.300 M y u$s54.400 M, respectivamete. Es decir que, en ausencia de retenciones e impuesto al cheque no se hubiera alcanzado el récord.
Algunos factores explicativos Pero hay otros diversos factores que contribuyeron a que en términos de la divisa norteamericana el ente recaudador alcanzara un desempeño descollante.
No fue un tema menor que la tasa de inflación en los últimos tiempos excediera con creces a la tasa de devaluación del peso. Es decir que el aumento de las variables nominales por efecto de la suba de los precios se potenciara cuando se las mide en dólares, porque el numerador (precios) crece más que el denominador (el tipo de cambio de pesos por dólar).
También influyó decididamente el crecimiento de la economía a tasas que permitieron el varios rubros superar los registros máximos de la serie histórica, como es el caso de la venta de automotores, electrodomésticos y productos electrónicos, por citar sólo unos casos, los cuales fueron acicateados por una demanda insatisfecha durante el largo período de crisis, que fue desde el segundo semestre de 1998 hasta el primero de 2003.
Además, la bonanza internacional, reflejada en la escalada de los precios de las materias primas, muchas de las cuales se producen en exceso en la Argentina, no sólo repercutió favorablemente sobre las retenciones, sino también sobre las ganancias de diversas empresas.
Esto último a su vez estuvo potenciado por la resistencia de la AFIP a permitir los ajustes de balance por inflación, lo que llevó, según advierten los expertos tributarios del sector privado, a gravar ganancias ficticias, porque no tienen el poder de compra que tenían años atrás, cuando la inflación se mantenía en un rango de un dígito bajo.
La reforma del sistema provisional, que posibilitó la jubilación de trabajadores que no habían completado los tiempos mínimos de aportes, además de ama de casa que pudieron adherir a un plan de facilidades de pago con parte de lo que reciben de haber jubilatorio, junto al crecimiento del empleo y reducción de la informalidad laboral y ajustes de salarios a un ritmo promedio de 20% anual en los últimos años, también tuvo una destacada contribución para alcanzar la nueva marca histórica. |