La inflación oficial de 2007, que finalmente estuvo bastante por debajo de los dos dígitos, está lejos de ser usada como parámetro por los gremios al momento de negociar los salarios para este año. A los aguinaldos extraordinarios que recibieron como pagos no remunerativos durante diciembre, los sindicatos esperan sumar, en las paritarias que comienzan en febrero, un incremento de los sueldos básicos de entre el 20 y 25%.
El reclamo gremial no sólo se encuentra muy por encima de la inflación oficial, sino que también supera en casi 10 puntos a la pauta fijada por el Gobierno, que ronda el 15%. El argumento oficial es que el aumento de sueldos no sólo debe cubrir el alza de los precios, sino que también tiene que apuntar –en algunos sectores que todavía mantienen los salarios atrasados– a lograr una mejora del salario real. Sin embargo, fuentes oficiales reconocen que sería imposible avalar un incremento salarial menor al 15% debido al consenso generalizado que existe en la sociedad de que los precios en 2007 crecieron bastante más que el 8,5% del Indec.
Fuentes que participan de las negociaciones entre sindicatos y empresarios dijeron a El Cronista que si bien los gremios recibieron la orden de moderar los pedidos, la presión de las bases y la necesidad de satisfacer sus reclamos está impulsando a los dirigentes a reclamar incrementos del orden del 30% en muchos casos. “Va a ocurrir lo mismo que el año pasado. La mayoría de los sindicatos terminará cerrando entre 20 y 25%”, se animó a pronosticar una de las fuentes consultadas.
“Nuestra paritaria empieza a comienzos de abril y estamos reclamando la incorporación al sueldo básico de los $300 que recibimos en diciembre en concepto de bonus no remunerativo”, señaló el titular del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal, Víctor Santa María. En el caso del básico de los encargados de edificios, esos $ 300 representan un 20 por ciento de mejora.
La puja distributiva que se avecina a partir del mes próximo es una de las mayores preocupaciones del sector empresario, que ya envió varias señales al Gobierno para que interceda en la negociación y fije una pauta salarial moderada. La mayoría de los sectores busca incrementos apenas 3 o 4 puntos porcentuales por encima de la inflación oficial, es decir, subas que oscilen entre 12% y 15%, como máximo. Pero a la vez existe una clara conciencia en el sector privado de que ese 15% que ellos buscan como tope es apenas el piso para comenzar a negociar con los gremios. “Saben que no hay mucho margen, porque la inflación existe”, señaló una fuente empresaria. |