El efímero alivio que llevó a los mercados el recorte de tasas de la Reserva Federal (Fed) quedó opacado ayer por otro dato sombrío sobre la economía norteamericana y las versiones sobre el futuro de las aseguradoras de bonos, un sector que ahora amenaza con profundizar el efecto dominó que caracteriza esta crisis financiera. En este contexto se arraigó la volatilidad en los negocios bursátiles.
Los pedidos por subsidios de desempleo alcanzaron, en la semana terminada el 26 de enero, la cifra más alta desde hace más de dos años: llegaron a 375.000, desde los 69.000 anteriores, otro síntoma de cercanía de una recesión.
Este dato negativo se sumó a un nuevo condimento de la crisis financiera, que se conoció anteayer cerca del cierre de las operaciones en Wall Street: las aseguradoras de bonos, que garantizan títulos de los bancos vinculados al mercado de hipotecas subprime (de alto riesgo), recibirían una baja en su calificación crediticia. Esto impactaría en el valor de esos títulos y ampliaría las pérdidas que las entidades financieras comenzaron a reconocer a fines del año anterior. Ayer, la calificadora Standard & Poor s dijo que esas pérdidas podrían aumentar a más de US$ 265.000 millones.
Así, la crisis que comenzó en el mercado inmobiliario, y continuó en el de hipotecas para alcanzar a los bancos, alcanzaría ahora a este sector, para volver a repercutir otra vez en los balances de las entidades financieras.
Este cóctel explosivo prácticamente borró las ganancias que había logrado anteayer el Merval tras el recorte de tasas de la Fed. Ayer, con un bajo volumen de negocios, el índice líder del mercado local cayó un 1,41% -el mínimo de la jornada quedó por debajo de los 2000 puntos-, en sintonía con el Bovespa de Brasil, que perdió 1,33%, y de la mayoría de los mercados de la región.
Wall Street, por el contrario, logró revertir la tendencia negativa de sus negocios de la apertura. El índice Dow Jones ganó 1,67%, el tecnológico Nasdaq subió otro 1,74% y el más abarcativo S&P 500, 1,68 por ciento.
Todo cambió a partir de los comentarios de C. Edward Chaplin, presidente financiero de MBIA, la principal aseguradora de bonos de Estados Unidos, que sufrió una dura caída en su cotización el año anterior, cuando perdió US$ 1928 millones. Chaplin dijo que confiaba en que la calificadora Moody s mantuviera la nota de "triple A". Moody s dijo a comienzos de mes que estaba estudiando una posible rebaja, algo que afectaría los negocios de la aseguradora y repercutiría en las pérdidas de los bancos.
Sus comentarios reaccionaron a los rumores de que Moody s y S&P reducirían la nota de esa compañía y su principal competidora Ambac, las dos mayores empresas del mundo en ese sector. Parte de esos rumores fueron desatados por William Ackmanm, jefe del fondo Pershing Square, de Nueva York, que ha apostado a un desplome en las acciones de esas compañías.
Rafael Mathus Ruiz
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