Mientras que EE.UU. sigue coqueteando con la recesión (según algunos, casi un hecho), los analistas se preguntan qué pasará con la cotización del dólar. Una caída de la economía podría suponer que el billete verde se desmoronaría, pero según un informe de Melconian & Santangelo (M&S) Consultores no sería tan así. “La lección de la historia es que a lo largo de las recesiones de EE.UU., el dólar no se fue a pique sino que tendió gradualmente a fortalecerse, en el marco de una economía mundial más sufrida”, dice.
En casi todos los episodios recesivos (salvo en 2000-2001), el dólar arrancó débil producto del contexto de deterioro pre recesión estadounidense. Pero, acotan, a medida que el resto del mundo se fue contagiando, el billete verde se fue recuperando. “Por lo menos dejó de caer. Más que el dólar haber dado un paso adelante, el resto de las monedas dieron un paso atrás”, indican.
Según M&S, dos de las causas del fin de la caída del dólar fueron: que no hubo una huida masiva contra la moneda estadounidense, manteniendo incluso el estatus de reserva de valor; y que el resto de las economías se fueron deteriorando. Además, las cotizaciones de las materias primas tendieron a bajar un poco, especialmente en las recesiones de los ‘70 y los ‘80. “No se derrumbaron pero sí se reacomodaron un escalón más abajo”, consignan.
Por ejemplo, en la contracción de 1974-1975 el trigo bajó u$s 50 (de u$s 150 a u$s 100 por tonelada) y la soja u$s 32 dólares (de u$s 229 a u$s 197). Por su parte, el cobre cayó u$s 40. En la recesión de 1980 1982, el trigo cayó u$s 14, la soja u$s 37 y el cobre u$s 32 (en ambos casos, el petróleo fue la materia prima que aguantó más).
El informe de M&S dice que una condición necesaria para que EE.UU pueda dar batalla contra la recesión larga es que el dólar no pierda su condición de moneda de reserva. “Han aparecido notas de algunos inversores reconocidos anticipando que esta crisis será diferente a anteriores porque, como ocurrió en el pasado con la libra esterlina, el dólar terminará perdiendo su privilegio internacional. Parece este un escenario extremo y de muy baja probabilidad pero que de ocurrir traería repercusiones impredecibles sobre la economía mundial”, señala.
Si bien crece el peso que en las tenencias de activos financieros tienen los gobiernos de los países, fundamentalmente bancos centrales y los fondos de riqueza soberana (China, Japón, otros países de Asia y los países petroleros), “todos los análisis sugieren que si bien estos inversores gubernamentales están diversificando sus inversiones en monedas, todavía son cambios marginales respecto a una proporción donde el dólar siguen siendo mayoritario”. China, con sus reservas en u$s 1,4 billones, siempre fue una preocupación.
Incluso la reciente recuperación del dólar contra el euro mostraría que, por ahora, la visión de que la moneda estadounidense está estructuralmente subvaluada tiene arraigo, ya que “no vuelve a valores promedios históricos pero tampoco entra en pánico y se resiste a superar barreras como 1,50 contra el euro”. “Es bueno para el escenario base que el dólar esté resistiendo bien este nuevo momento en que el diferencial de tasas de interés entre EE.UU y Europa vuelva a ser negativo, o sea donde la Fed fue más agresiva que el Banco Central de Europa que se ha resistido hasta el momento a bajar la tasa”. |