El avance que tuvo el nuevo índice de precios al consumidor del Indec, que oficializaría la forma de medir la variación de los precios al público que se impuso en el organismo luego de su intempestiva intervención, generó ayer una nueva ola de ventas de los bonos argentinos emitidos en pesos y cuyo capital se ajusta por inflación, lo que provocó pérdidas de hasta 2,4% en su ya menguada cotización.
La reacción del mercado, que ya se había hecho notar un día antes cuando trascendió que, de haberse aplicado el nuevo índice, la inflación de enero hubiera sido del 0,4% -cinco décimas menos de lo que arrojó la cuestionada medición actual-, se agudizó luego de que trascendieran detalles de la áspera reunión que anteayer mantuvo el ministro de Economía, Martín Lousteau, en la Casa Rosada, con la presidenta Cristina Kirchner y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Lousteau llegó hasta allí para reclamar que no se instrumentara en lo inmediato el cambio que promociona el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno -por esta razón, ya fue bautizado por los operadores "índice Moreno"- luego de que Fernández dejara abierta esa posibilidad en declaraciones radiales. "La semana que viene vamos a poder explicar claramente qué es lo que entendemos que se debe hacer de acuerdo con los nuevos modos de consumo de los argentinos", había dicho el jefe de Gabinete.
Según los trascendidos, las explicaciones oficiales son cada vez más confusas: el "índice Moreno" considerará una canasta de consumos más pequeña, excluirá aquellos que se consideren suntuarios y hasta podría obviar las alzas que registren algunos productos estacionales cuando éstas superen el 15 por ciento, amparado en el criterio de que cuando esto ocurre "la gente reemplaza ese producto por otro".
Este criterio oficializaría la convivencia con una inflación artificialmente baja y terminaría con las expectativas de reva-lorización asegurada que catapultó los negocios con estos títulos de la deuda entre 2005 y 2006.
“El que compra hoy bonos en pesos indexados sabe que toma un riesgo grande. Generalmente, son inversores muy profesionales que se posicionan en ellos cada vez que bajan mucho de precio, y los venden apenas hacen una diferencia y aparece una noticia que no justifica mantener semejante riesgo en cartera. Es lo que volvió a pasar ahora”, comentó el jefe de mesa de operaciones de un banco extranjero muy activo en operaciones con estos títulos.
“No hay nada claro, ni siquiera cómo se va a conformar el nuevo índice. Esto les da la excusa para realizar ganancias y vender a los que habían aprovechado bien la última valorización de bonos como el Bogar 2018 y el Bocon PR12. Esto tira abajo los precios porque, en verdad, mucho apetito por este tipo de títulos no hay”, explicó Héctor Scasserra, de la casa bursátil Arpenta.
Ayer, entre los títulos en pesos, cayeron 1,44% el Discount, 2,4% el Par, 1,22% el Bogar 2018 y 1,23% el Bocon PR13.
En el caso del Par, acumula ahora un retroceso de casi 4% en apenas dos jornadas, con lo que cotiza con una paridad de 28,3%, similar a la que mantienen los bonos que no fueron canjeados por sus titulares en 2005, cuando la Argentina realizó el canje de su deuda en default.
La jornada tampoco fue buena para los bonos en dólares (cedieron hasta 1,45%), que no son muy atractivos para los compradores locales por la estabilidad que se espera para el dólar, ni para los inversores extranjeros, cuya desconfianza hacia la deuda argentina aumentó desde que se convencieron de la manipulación estadística. Por todo ello ayer subió otros 16 puntos el riesgo país, que llegó a 479 puntos.
Por Javier Blanco |