Por Dolores Ayerra - Aunque con algo menos de intensidad que en diciembre y enero como consecuencia del ajuste a la baja en las tasas, los depósitos colocados a plazo del sector privado en pesos continuaron creciendo el mes pasado. De esta manera, según cifras del Banco Central (BCRA) registradas al 22 de febrero, estas colocaciones tuvieron una variación promedio de unos $ 2.000 millones. Durante todo enero, los plazos fijos habían registrado un aumento de $ 3.250 millones, mientras que en febrero del año pasado, la variación mensual había sido de $ 1.600 millones, $ 400 millones menos que en los primeros 22 días de febrero de este año.
Hay dos motivos que amparan una mayor cautela en los ahorristas. Por un lado, las tasas que rinden estos instrumentos bajaron a fines de enero y principios de febrero, entre uno y dos puntos. “El interés de las colocaciones minoristas fueron convergiendo a la tasa Badlar en este último tiempo”, señaló Sebastián Martínez Álvarez, subgerente de Marketing de Banca Minorista de Standard Bank.
De hecho, desde fines de diciembre hasta ahora, las tasas de los plazos fijos mayoristas cayeron casi seis puntos porcentuales, desde el 14% a poco más del 8%, mientras que lo que pagan los bancos por las colocaciones minoristas pasó del 12% al 8,5% en igual periodo.
Esto hizo que los retailers estuvieran algo más cuidadosos durante febrero, colocando su dinero a un plazo más corto pero especulando con que las tasas subirían en marzo. Por eso, durante este lapso, crecieron más aquellos colocados a 30 y 60 días, que hoy se llevan casi un 80% del mercado de plazos fijos. Y es que en el sector aseguran que por cuestiones estacionales este mes se empezará a ver una suba, que no superaría el 1,5%, en los rendimientos. “En marzo habrá más demanda de pesos, no sólo por el comienzo de clases, sino también por semana santa, cosechas, entonces puede ser que los bancos empiecen a pagar una tasa que vuelva a valores de diciembre; esto es un 10%”, apuntó el gerente de una entidad de primera línea.
A su vez, como había anticipado este diario, en marzo las entidades bancarias tienen nuevamente que atesorar pesos para cumplir con requisitos regulatorios del Banco Central , que están asociados con la cantidad de efectivo que precisan para garantizar su funcionamiento diario.
El Central las había autorizado en diciembre a cubrir las exigencias regulatorias de efectivo a lo largo de tres meses (diciembre-enero-febrero), para no generar presiones sobre el mercado de tasas de interés a fin de año, cuando la demanda de efectivo del público también es mayor, producto de las vacaciones y las fiestas. Sin embargo, a partir de marzo, nuevamente empezarán a tener exigencias mensuales. Por lo que, se supone que debería haber mayor demanda de pesos por parte de los bancos.
Y lo cierto al mismo tiempo es que no hay muchas alternativas de inversión con intereses atractivos, que escapen a la volatilidad en un escenario turbulento como el actual. Por tal motivo, aunque la rentabilidad de un depósito a 30 días, por ejemplo, ronde entre un 8,5% y un 9% –tasa que sigue siendo negativa en términos reales, ya que no cubre de la inflación– será una buena opción a la hora de privilegiar cierta tranquilidad en los ahorros. |