El mercado accionario cerró ayer otra vez con un balance de precios negativo, al cabo de una jornada de negocios mucho más activa (se hicieron $ 124 millones en operaciones con papeles domésticos), en la que volvió a mostrarse presionado por el mal contexto global y el impacto que la persistente caída de los bonos de la deuda tiene en la valorización de los bancos.
El índice Merval cerró el día con un retroceso del 0,10% (acumula una baja de 2,94% en tres sesiones), al no lograr sostener el sesgo alcista que exhibió durante buena parte de la rueda de negocios por la sostenida revalorización que mostraba su principal cotizante, Tenaris, y la explosión de valor que muestra Ledesma desde que anunció, la semana pasada, que creará una empresa conjunta con Cargill para ampliar la planta de molienda de maíz que posee en San Luis.
Las acciones de la productora de tubos para la industria petrolera controlada por el grupo Techint subieron un 5,15%, para pasar a valer $ 74,55, con lo que ganaron $ 3,65 por unidad en la jornada. Se trata de su mayor valor desde el 16 de noviembre último, cuando costaba $ 76 en el marco de una progresiva desvalorización del papel luego de que el mercado se convenció de que el rumor sobre una posible transferencia al gigante ruso Gazprom (que llevó a la acción a tocar un máximo de $ 86,45 al comenzar octubre) no era más que eso.
Lo de Ledesma es otro boom muy particular: registró subas marcadas en 7 de las últimas 8 ruedas, período en el que el papel pasó de $ 4,65 a los $ 5,85 del cierre de ayer.
El contrapeso fueron las caídas de Molinos (-4,38%), la brasileña Petrobras (perdió 3,21% aquí y 2,78% en San Pablo) y Telecom (-2%). En el caso de la alimentaria, su fuerte baja llamó la atención, si se toma en cuenta que la compañía informó ayer a la Bolsa que obtuvo una ganancia de $ 322,45 millones en 2007, muy por encima de los $ 67,99 millones que embolsó en 2006.
El resto de las bolsas siguen padeciendo por las novedades preocupantes que tienen epicentro en Wall Street.
Ayer, por ejemplo, el jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, hizo un inquietante diagnóstico de la evolución de la crisis, y le reclamó a los bancos que actúen en forma "vigorosa" para impedir nuevos embargos de viviendas y flexibilicen más las condiciones de los créditos a riesgo otorgados a familias acosadas por el alza de las tasas. Los analistas interpretaron que estaba reconociendo así la delicada situación del sector inmobiliario y su alto impacto sobre la economía norteamericana.
Ni siquiera la previsión que hizo pública Morgan Stanley sobre otro recorte de tasas en medio punto porcentual (hasta ahora sostenía que sería de un cuarto de punto) reanimó al índice Dow Jones de la Bolsa de nueva York, que cayó 0,37% (había llegado a perder 1,90% en el peor momento del día) por la debacle de los papeles financieros.
Javier Blanco
|