El dólar estadounidense intenta estabilizarse moderando los descensos en su cruce con el euro. Los espectaculares problemas de liquidez de
Bearn Stearn, que han dejado al descubierto hoy mismo el plan de salvamento emprendido por JP Morgan y la FED y una cifra, inesperada y benigna, correspondiente al IPC de EEUU que parece asegurar futuras bajadas de los tipos de interés de referencia en EEUU, presionaron al dólar durante toda la jornada.
El IPC de febrero en EEUU no ha registrado variación, al igual que la tasa subyacente. después de un incremento del 0,4% en enero. En términos interanuales, los precios en EEUU han registrado un alza del 4%.
En este contexto, más que complicado, los operadores también tenían en cuenta el dato del aumento de los precios en Europa, que ha quedado fijado en un máximo histórico y que es aún más inquietante porque los sectores alcistas, junto a los alimentos frescos y el petróleo, son el transporte y la educación que presionan sobre el índice subyacente.
De modo que casi no puede considerarse noticia que en los mercados se pagarán hoy 1,5612 dólares por cada euro, tras haber llegado poco antes la cifra a tocar los 1,5688 nunca vistos desde el debut de la divisa del BCE en 1999.
Quizá, por eso los comentarios de los bloggers especializados se concentraban en apuntar hacia otra noticia histórica, en este caso los 99,57 yenes que se obtenía a cambio de cada billete verde. Una fortaleza que la divisa japonesa no había vuelto a exhibir desde octubre de 1995 y que se ha mantenido más o menos hasta que el cambio entre ambas monedas ha vuelto a estabilizarse en 100,40 yenes.
La noticia de Bear Stearns ha impulsado el abandono de las operaciones de carry trades, cuando los inversores toman prestadas divisas en regiones con bajos tipos de interés, como Japón, para venderlas en otras con tasas más elevadas.
Otro dato que ha afectado muy negativamente al dólar ha sido el de la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, que se ha desplomado al 70,5 desde el 70,8 de febrero. Se trata del nivel más bajo de confianza en seis años y una nueva señal negativa sobre la evolución de la economía norteamericana.
Los líderes de la Unión Europea han advertido hoy de los riesgos para el crecimiento por la indeseable volatilidad en los mercados financieros y, sobre todo, por las oscilaciones de los tipos de cambio, y han reconocido que están "preocupados" por los movimientos desordenados de las divisas.