Siempre medido en las palabras, mencionado alguna vez en listas imaginarias oficiales como posible ministro estrella de Cristina Kirchner, Mario Blejer dejó ayer por un instante todo el optimismo que le había insuflado a una larga exposición académica para definir, con un sablazo, la necesidad que tiene el país de mejorar su clima de negocios. "La Argentina no figura en el mapa de los inversores", dijo.
Oían al economista cordobés, en uno de los salones del hotel Hyatt, 50 de los principales ejecutivos del país, algunos de los cuales asentían con la cabeza. Blejer es director del Centro de Estudios de Banca Central del Banco de Inglaterra y fue invitado por la consultora KPMG a un desayuno para hablar de la crisis internacional.
Pero el contexto de negocios argentino volvió a ser, en el final de la charla, la gran inquietud entre los empresarios. Y allí, fuera de libreto, se encaminó Blejer. "La inversión extranjera fue de 5000 millones de dólares el año pasado -dijo-, pero yo estoy seguro de que el 80% de esa cifra son utilidades no remitidas. La inversión extranjera ha sido cercana a cero." Algunos asistentes rieron. Oían Eduardo Caride (Telefónica), Guillermo Noriega (Tenaris), Cristiano Rattazzi (Fiat), Jorge Forteza (Booz Allen) y Alberto Schuster (KPMG), entre otros.
Blejer está convencido de que la Argentina tiene, pese a la situación global, una gran oportunidad, pero debe esmerarse en atraer inversiones. "Puede parecer una pequeñez, pero podría ayudar mucho resolver la deuda con el Club de París. Si yo pudiera, tomaría 4000 millones de dólares de las reservas y la pagaría. Pero son decisiones políticas", agregó.
Ya se había explayado sobre el mundo y había soltado pronósticos alentadores para la Argentina. Había dicho, por ejemplo, que las commodities agrícolas no sufrirían el impacto, por lo que no era esperable lo que llamó "una crisis a la argentina", y que los países emergentes crecerían este año el 6%, porque la mayoría de ellos, la Argentina incluida, había acumulado reservas y tenía superávit fiscal. El mundo, además, dijo Blejer, crecerá este año un 4% en promedio y no habría recesión sino, quizás, un crecimiento más lento y tasas más caras.
La segunda pregunta fue sobre inflación. La respuesta tampoco fue alentadora. "Vamos a seguir con inflación", dijo, pero, agregó que no esperaba ni alzas ni descensos en el futuro.
Lejos del cálculo de Moreno
Las cifras de Blejer distan bastante de las del Indec del secretario Guillermo Moreno, que consignó un aumento de precios del 8,5% para todo 2007. "Supongamos que la inflación anual es de entre el 20 y el 25 por ciento -empezó-. Hay tres posibilidades: que suba al 30 por ciento, que siga igual o que se hagan los esfuerzos para bajarla por debajo del diez. Creo que esto queda como está, mientras tengamos superávit fiscal. Pero no veo a los políticos dispuestos a reducirla debajo del diez."
Lo escoltaba Ricardo De Lellis, socio de servicios financieros de KPMG, que también advirtió sobre un alza en los precios para los mercados emergentes. Como hablaban de inflación y tipo de cambio real, intervino Rattazzi. "La sensación es que se ha terminado el dólar recontraalto. Por lo menos, para la industria", dijo el presidente de Fiat Auto. "Yo tengo una respuesta preparada para esa pregunta", dijo Blejer, y proyectó un slice con la caída del tipo de cambio real entre 2002 y 2008.
Empezó la explicación, mientras mostraba un cuadro, con un comentario que también motivó risas: "Esta serie está deflactada por el índice de precios mayorista, que está menos manoseado que el minorista", soltó, y siguió con la respuesta: "Se acabó el dólar recontraalto. Estamos en el nivel de la convertibilidad". Le preguntaron cuál sería entonces la salida. "Ahora, el modelo tiene que estar basado en la productividad -dijo-. Si lo que hacemos es subir el dólar a 3,40 será la peor solución, porque va a generar inflación. La solución es la inversión, no el dólar. Mejorar el clima de negocios. La inversión que existe no es baja, pero es de baja calidad."
Por Francisco Olivera
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