Por FLORENCIA DONOVAN - En el 2001, cientos de argentinos sacaron sus depósitos del sistema financiero local para llevarlos a un lugar “más seguro”. Y muchos, por no decir casi la mayoría ya que Suiza todavía mantiene un rol preponderante en el segmento de banca privada, eligieron a bancos norteamericanos como refugio. Ahora, ¿qué hacer cuando los rumores de corrida azotan a las entidades que en algún momento consideramos como las más sólidas del mundo?
Por lo pronto, en Estados Unidos, existe una seguro para las colocaciones bancarias de individuos. La Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC), el equivalente a la Sedesa argentina, garantiza los plazos fijos por hasta u$s 100.000 por persona. De esta forma, para olvidarse de los Bear Stearns y poder leer sin sobresaltos las noticias más agoreras sobre el banco al cual le confiamos los ahorros, aconsejan hacer varios plazos fijos en diferentes entidades (o en una misma, pero a nombre de diferentes personas), siempre por hasta u$s 100.000 en cada caso. Así, por ejemplo, quien tiene u$s 1 millón en cash debería hacer 10 depósitos de u$s 100.000 cada uno en diferentes bancos. En caso de que una entidad quiebre, la FDIC respondería entonces por los fondos.
En tal sentido, también aconsejan tener importantes porciones de cash para poder moverse rápido: sea alejarse en los malos momentos o acercarse apenas se abra una oportunidad.
Otra de las máximas de los especialistas en banca privada se resume hoy en una palabra: calidad. “Como sucedió en su momento en la crisis argentina, acá hay un flight to quality (salto a la calidad) muy importante, tanto en lo hace a brokers o bancos como a activos. Nosotros estamos recomendando ir a bonos del Tesoro. Porque buscar refugios como el euro o los commodities al final de la ola alcista también puede ser peligroso”, advirtió el responsable de una banca privada de primera línea.
Hoy los plazos fijos en varios bancos están rindiendo poco más que los Bonos del Tesoro, que a 10 años ayer ofrecían una tasa de 3,5% anual. Aunque estar en títulos soberanos también tiene su beneficio. Y es que, independientemente que uno sea cliente de Merrill, JPMorgan, Morgan Stanley o Lehman, si uno tiene un T-Bond, es el Gobierno estadounidense y no el banco el que responde por la inversión, con lo cual no están atados a la solvencia de la institución financiera. Ésta funciona sólo como custodia, los bonos están a nombre del cliente. Lo mismo sucede con las acciones.
En el terreno de la renta variable, para reducir los riesgos al mínimo aconsejan mantener una alta diversificación. Y, según Mariano Sardans, presidente de FDI, una compañía que se dedica al gerenciamiento patrimonial, en el exterior el vehículo más rentable y económico para hacerlo hoy son los llamados ETFs (exchange-traded funds), que son similares a un fondo en cuanto a que contienen miles de acciones (por lo general, replican índices) y que el inversor compra una suerte de “cuotaparte”. “Se puede entrar y salir de un ETF por apenas u$s 12 y permiten invertir en 500 empresas a la vez o más, con lo cual uno no está atado si quiera a la performance de un sector”, explica Sardans. “Hay ETFs que espejan al Dow Jones, al S&P 500 o como el MSCI World Markets que espeja a empresas de todo el mundo, que suman 92% de la capitalización mundial”.
Y para quienes ya están adentro del mercado, muy adentro, Sardans asevera: “Cuando se invierte en mercados desarrollados hay que pensar en períodos de 5 años. Cualquier decisión que se tome en este momento, puede ser una pérdida. Hay que esperar, porque los rebotes vienen sin avisar”. Será el tiempo el encargado de darle la razón. |