Por JULIÁN GUARINO - ¿Cansado de oír malas noticias que provienen de Estados Unidos? ¿Exhausto de ver la cara de Ben Bernanke hasta en el Playboy Channel mientras intenta disfrutar de su “artista favorita” sumergiéndose en una piscina rebalsante de chocolate? Hága el favor, revise al paciente: no hay altibajos de los niveles hormonales, no hay diagnóstico de ciclotimia y mucho menos de bipolaridad. Y, sin embargo, mientras el campo le hace un paro histórico al Gobierno, y los cruces verbales se multiplican, los reportes de las casas de bolsa locales ya comienzan a hablar de un cambio en el humor de los inversores, así, de golpe, medio desprolijo, casi en la misma tónica de un “Say No More” made in Charly García.
El fenómeno, que no está circunscripto a estas humildes pampas, es algo así como un volantazo bursátil. “El humor del mercado está cambiando en las últimas ruedas”, sostiene la gente de Portfolio Personal. “Lejos parece estar hoy del pánico que se vivió hace poco más de una semana atrás cuando la Fed y el JP Morgan rescataban de emergencia al banco de inversión Bear Stearns”, reza un reporte de la compañía. Otra que va en este sentido: para el think tank de Research For Traders, de darse el escenario planteado, lo que viene es un “pivoteo” que marcará el comienzo de la recuperación.
Lo mismo viene de Europa. Por ejemplo, unos que saben de relojes cucú y chocolates, los analistas del banco de inversión UBS, titularon una nota de análisis “Listos para una recuperación”. Así, se baraja implícitamente un argumento subterráneo: que la crisis de confianza está cerca de su fin o, al menos, que la recuperación de los mercados –muchas veces adelantada a los hechos que la justifican– podría darse de un momento a otro. Aquí es donde los analistas hacen un parate y denuncian que hay, al menos, un componente emocional que no obedece a las clásicas parrafadas derivadas de la información “fundamental”. En esta línea propia de un terapeuta bursátil, la teoría dice que la volatilidad se mantiene por un tiempo corto pero, una vez pasado lo peor, los mercados siguen adelante. Y hay más: “cuando la economía estadounidense va hacia una recesión, como ocurre ahora, los precios de las acciones tienden a tocar su piso y empiezan a subir unos meses antes de que la actividad económica se recupere”.
Sin embargo, hay otros que como mínimo piden permiso para hacer una acotación: “los mercados accionarios todavía no han descontado aún lo peor porque lo peor es la recesión y ésta aún no está declarada del todo”.
Hechos son amores
La ola de optimismo, el “say no more” que hace furor hoy en los mercados, viene –cuando no– de los Estados Unidos. La última semana, las vapuleadas entidades financieras presentaron resultados trimestrales que, dentro de la tragedia, lucieron mejor de lo esperado. Esto le dio combustible a los mercados de acciones para rebotar. A eso se sumó otra buena: la nueva oferta del JP Morgan por Bear Stearns, que con el objeto de lograr una mayor aceptación de los accionistas, mutó su oferta inicial y la llevó desde los u$s 2 iniciales hasta los u$s 10 finales por acción.
Poniendo un pie en el mercado de commodities, los precios se recuperaron. “Luego de varias ruedas consecutivas de baja después de que los precios se habían visto afectados por la puntual especulación de que la Reserva Federal comenzara a bajar el ritmo de recortes en su tasa de referencia, en las últimas horas esta expectativa está cambiando”, señala el reporte de Portfolio Personal.
Punto y aparte. En el terreno de las predicciones, estiman que viene la calma. “La oportunidad que da la alta volatilidad que tiene el sistema financiero y que habilita el trading se está dando más en EE.UU. que en Argentina”, sostienen.
“En cambio”, dicen, “en la región y con una corrección de commodities del 9% en la última semana, se cree que la oportunidad la vuelven a dar las acciones más relacionadas a commodities”.
En este sentido los papeles ligados al petróleo como Tenaris, Socotherm Americas y Petrobras se dan la mano con otras que representan distintos sectores como Cresud, Ledesma, Celulosa y Molinos.
De fondo, aparece el índice Merval, que si bien en algún momento acusó una caída considerable “va camino nuevamente a los 2.200 puntos”. |