Los indicadores reafirmaron las previsiones de nuevas rebajas de tasas de interés de parte de la Reserva Federal estadounidense, a fin de alentar una alicaída economía.
El dólar había recibido un breve aliento por unas cifras que reflejaron un incremento de los ingresos personales de los estadounidenses, pero esto fue contrarrestado por el aumento muy ligero del consumo, que fue el menor desde septiembre del 2006, una nueva prueba de desaceleración estadounidense.
"Sobre una base mensual, el PCE subyacente estuvo en línea con las expectativas y no hay impacto allí", dijo George Davis, estratega financiero de RBC Capital Markets en Toronto.
El PCE es un deflactor de los precios basado en el consumo personal, conocido por sus siglas en inglés.
"Sobre una base anual, el resultado fue ligeramente más débil de lo previsto y lo mismo para el deflactor. Por eso, desde ese aspecto, apunta a un panorama más benigno para las presiones inflacionarias. Quizá algo levemente negativo para el dólar, pero bastante pequeño", agregó.
En las primeras operaciones de Nueva York, el euro ganaba 0,2 por ciento a 1,5818 <EUR=> dólares, menos de un centavo debajo de los máximos históricos de la semana pasada a 1,5904.
El euro también fue impulsado después de que unos comentarios de un funcionario de la zona euro, que se centraron en la inflación, reforzaran la opinión de que el Banco Central Europeo difícilmente recortará pronto sus tasas de interés.
Hablando después de que los datos de cuatro estados alemanes apuntaran a una probable aceleración de la inflación en la mayor economía de la zona euro, Axel Weber, un miembro del Consejo de Gobierno del BCE, dijo que las presiones sobre los precios eran "alarmantes".
Frente al yen, el dólar subía 0,2 por ciento a 99,78 unidades de Japón <JPY=>, ayudado por los avances en el tipo de cambio euro/yen tras las duras palabras de Weber sobre la inflación.