Nunca antes las empresas extranjeras ganaron tanto en la Argentina como el año pasado, pero a pesar de esa coyuntura favorable las compañías optaron por reinvertir menos.
Las multinacionales radicadas en el país ganaron, en conjunto, US$ 6112,5 millones en 2007, una cifra nunca antes vista en la historia de la Argentina, según las últimas cifras del balance de pagos. El dato marca que la mejora global de las ganancias foráneas en el país continúa, pero también que comienza a mostrar síntomas de fatiga: aumentaron apenas un 2,3% el año pasado respecto de 2006, la menor expansión desde la reactivación de la economía. El dato, cabe aclarar, esconde las diferencias que existen entre los balances, ya que algunas empresas ganaron más, pero otras menos.
El aumento de las utilidades conjuntas no obedeció sólo al crecimiento económico, sino también al alza en el precio de las commodities - soja, oro, cobre y petróleo, entre otras materias primas que produce el país- yal proceso de extranjerización de la economía. Varios sectores, como el de telecomunicaciones, el petrolero, el financiero, la minería, el automotor, el de agroquímicos y parte de la industria alimentaria, tienen una alta presencia de compañías extranjeras o están totalmente extranjerizados. En los últimos años, de la mano de la devaluación y con Brasil como protagonista excluyente, la venta de compañías a manos foráneas se amplió, un fenómeno que también tuvo su lógico correlato en el volumen de las ganancias extranjeras.
Estos números se contraponen con un informe de la Bolsa de Comercio que evaluó los balances de las 28 empresas argentinas con presencia en el panel de cotizaciones Merval. Esas compañías ganaron $ 9702,84 millones el año pasado, un 5,2% menos que en 2006. Entre esas compañías, sólo 16 mostraron "una mejora en el desempeño contable anual respecto del cierre previo".
Pese a este dulce presente, al menos en los balances, las multinacionales giraron más dividendos y destinaron una porción menor de sus ganancias a inversiones.
La reinversión de utilidades cayó el año pasado un 40,3% respecto de 2006, cuando marcó un récord histórico. Los desembolsos disminuyeron de 2608,1 millones de dólares a 1556,5 millones en un año. Así, las empresas pasaron de reinvertir casi la mitad de sus ganancias en 2006 a desembolsar un cuarto de sus utilidades el año anterior. Se trata de una proporción superior a la de los primeros años de la reactivación, pero inferior al promedio de los 90 y muy inferior a la de 1992, 1993, 1994 o 2006.
Vale una distinción: ahora las ganancias en dólares casi duplican, en promedio, las del 1 a 1.
La inversión extranjera directa (IED), sin contar las compras de empresas locales, aumentó un 13,1% el año anterior. Alcanzó los US$ 5440,1 millones, una cifra sólo superada en 1998. "Esta es la mirada positiva. Ahora, si se compara con el resto de la región, se ha perdido feo en relación con la década pasada. Y ahora hay más ganancias que se van y no se reinvierten", indicó el economista de Econviews Eric Ritondale.
Ritondale destacó otro dato "preocupante": en relación con las ganancias, la inversión extranjera es menor que la de los 90, algo que, sugirió, puede estar vinculado con la mala reputación de la Argentina en materia de seguridad jurídica.
Clima de negocios
Para Dardo Ferrer, de la Fundación Mercado, la caída se explica también porque 2007 fue un año electoral -aun cuando pocos descontaban un cambio de nombres o de rumbo en la Casa Rosada- y por la crisis financiera global. "La inversión de mediano y largo plazo de las empresas extranjeras funciona mucho con el ciclo político, más que con el ciclo económico", justificó.
Ferrer agregó que el crecimiento de la economía funciona como un catalizador de inversiones "de acuerdo con las oportunidades de negocios, y eso depende de cómo abre el juego el gobierno". Por ello, concluyó que "la inversión extranjera ve la calidad institucional, más allá de que en algunos países pueda suceder que haya proyectos porque la rentabilidad es muy alta". Economistas coinciden en que la Argentina debe invertir -más allá del origen de los fondos- al menos el 25% de su producto bruto interno (PBI) para que el crecimiento de la economía perdure en torno al 5%. El año pasado, la tasa de inversión llegó al 22,7%, la más alta de, al menos, las últimas tres décadas.
Por Rafael Mathus Ruiz De la Redacción de LA NACION
|