Por Rubén Jiménez Lapetra
Al margen de resultados macroeconómicos, la retórica de las principales autoridades económicas promete acaparar todo el peso de la operativa en el mercado de divisas. El Grupo de los Siete se reúne este fin de semana en Boca Ratón (EEUU). El euro inicia la semana con un descenso del 0,6%, hasta 1,2395 dólares.
Pese a que se ha situado por debajo de las previsiones, el principal indicador económico de la jornada ha marcado el mejor registro en 20 años. En concreto, el índice manufacturero ISM subió hasta 63,4 puntos, confirmando las expectativas de expansión de la economía. Esto, por otra parte, realimenta las previsiones de subidas de los tipos de interés para este año en EEUU, de manera que se reduciría el diferencial con los tipos en la zona euro. La brecha es actualmente del 1% e incrementa en buena medida el atractivo de los activos denominados en euros frente a los que los están en dólares.
Presupuestos
Por otra parte, el Gobierno que preside George W. Bush presentó hoy ante el Congreso estadounidense el proyecto de presupuestos para el ejercicio 2005, que comienza en octubre. El déficit presupuestario configura junto al comercial el fenómeno denominado como deficits gemelos, el cual se ha convertido en uno de los grandes catalizadores del ajuste bajista del dólar en los dos últimos años. El informe prevé para el año que viene un déficit público de 364.000 millones de dólares (293.288 millones de euros), frente a los 521.000 millones estimados para este ejercicio -que termina el 30 de septiembre-, que han disparado las alertas de los economistas, estadistas y funcionarios de organismos internacionales.
G-7
A la espera de que surjan novedades sobre posibles acuerdos en el seno de las economías más avanzadas y potentes del planeta, el G-7, la volatilidad podría aumentar en la operativa diaria del mercado de divisas, que se caracteriza por no estar regulado ni organizado. En él, -a través de distintas plataformas electrónicas-, se opera durante las 24 horas del día, de lunes a viernes, llegando a moverse volúmenes superiores al 1 billon de euros diarios, según estadísticas del sector. En el punto de mira de este mercado billonario se encuentra la reunión del G-7 y la posibilidad de un pronunciamiento sobre los tipos de cambio. En la última cumbre de Dubai, a finales de septiembre, el aparente acuerdo en el que se pedía "flexibilidad de los tipos de cambio" asiáticos parece haber quedado en papel mojado.
Desde entonces, el Banco de Japón ha continuado con sus periódicas intervenciones en el mercado de divisas para frenar la escalada del yen frente al dólar, mientras que China no se ha inmutado ante las peticiones de que revalúe su divisa. El yuan chino tiene un cambio fijo contra el dólar, que está infravalorado, a juicio de los economistas, provoca que, entre otros, Estados Unidos vea alimentado regularmente su déficit comercial, que supone más del 4% del PIB del país. Este desequilibrio es uno de los catalizadores que presionan a la baja al dólar y, de rebote, cimenta la subida del euro. |