Si bien la primera semana de abril cerró con otro dato para el susto en EE.UU. con la llegada del informe de empleo, las próximas cinco ruedas no deberían traer en principio mayor zozobra al mercado, al menos en lo que a indicadores se refiere. Lo más destacado pasará por las ventas pendientes de viviendas, las minutas de la última reunión de la Fed y la balanza comercial, como quien va calentando los motores para la segunda quincena, que sí promete más sobresaltos, con la llegada de los resultados de los bancos americanos a partir del 15 de abril, el dato de inflación y finalmente, el 30 de abril, la reunión de la Reserva Federal.
El viernes se supo que EE.UU. destruyó empleos por tercer mes consecutivo al perder 80.000 puestos de trabajo en marzo –por encima de los 50.000 esperados–, mientras que la tasa de desempleo subió hasta 5,1%, su máximo nivel desde septiembre de 2005. Así y todo, la noticia apenas tuvo eco en el mercado. El Dow Jones cayó 0,13%. De hecho, el balance de la semana fue muy positivo: el Dow subió 3,2%, el S&P, 500 4,2% y el Nasdaq, 4,9%, su mayor alza semanal desde agosto de 2006. Aún cuando no faltaron malas noticias a lo largo de la semana, entre ellas, la “confesión” del presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke de que una recesión es posible”, los inversores se dejaron llevar por la impresión de que los bancos podrán recaudar sin problemas el capital que necesitan para rearmarse (como fue el caso de Lehman) y que la economía quizá levante un poco cabeza en el segundo semestre.
Pero algo quedó claro después del dato de empleo del viernes: Bernanke no tendrá otra que seguir bajando la tasa de referencia para apuntalar a la convaleciente economía. De hecho, ya se descuenta con un 100% de probabilidades un recorte de 0,25% en la reunión de fines de este mes, mientras que el viernes se dispararon de 20% a 40% las chances de una baja de 0,50% a 1,75%. Algunos analistas, no obstante, remarcan que los tijeretazos de Bernanke están alimentando la inflación vía el debilitamiento del dólar y lo más conveniente sería dejar que los recortes hagan lo suyo, ya que se estima que el efecto tarda entre seis meses y un año en colarse a la economía. |