El paro del campo ha generado una especie de blanqueo en la economía. Los instrumentos de política económica que utilizaba el gobierno desde fines del 2005 para contener la inflación, mantener el alto crecimiento económico, altos superávits fiscales, tasas de interés negativas y acumular gran cantidad de reservas internacionales mediante compras de dólares del BCRA comienzan a mostrar desgaste.
La falta de una estrategia del gobierno para reducir la inflación, la ratificación que los subsidios o compensaciones han perdido efectividad como única política para contener los precios internos, en particular lo de los alimentos, han salido a flote. A esto se suma la falta de incentivos a la inversión traducido en un mayor desabastecimiento. No solo por el “corralito alimentario” impuesto por los productores sino por una errática política de este gobierno que castiga la inversión. Algunas de las ventajas que tenía el modelo van desapareciendo. La maxidevalaución del peso, el default de la deuda pública externa generaron varios colchones que se han desinflado.
1) el “colchón cambiario”: en el período 2005 al 2007 se produjo un fenomenal aumento de los costos empresarios (energía, salarios e insumos) tanto del campo como en la industria de aproximadamente un 200 %. Esto se traduce en un tipo de cambio real que ha comenzado a erosionarse por un aumento de la inflación y el mantenimiento del tipo de cambio nominal por parte del BCRA en una franja que va de los 3,15 a 3,18 pesos por dólar. La suba de los precios ha erosionado la competitividad que otorgaba un dólar alto como el del 2003. Sin una drástica reducción en el crecimiento del gasto publico y de la emisión monetaria será difícil evitar una devaluación en el mediano plazo. Entre los economistas cercanos al gobierno se piensa en una especie de desdoblamiento cambiario con un dólar comercial barato para el comercio exterior y uno financiero más caro para el resto de las actividades. Algo similar al modelo venezolano pero a esto se le sumarían la creación de una Junta Nacional de Granos y una Junta Nacional de Carnes para que el estado intervenga en el mercado comprando dólares baratos a los exportadores.
2) el “colchón de la devaluación del dólar en el mundo”: se trata de un factor exógeno. Desde el 2003 hasta el presente del dólar se ha devaluado casi un 25 % frente al euro y un 45 % frente al real brasileño. Esta perdida de valor del dólar fue una de las impulsoras de la mejora en la competitividad argentina en particular en las exportaciones hacia el área dólar y a Brasil. En la actualidad con un escenario internacional complicado y con síntomas de secesión en los EE.UU. esta situación podría revertirse y el dólar se recupera frente al euro.
3) el “colchón comercial”: algunos sectores exportadores han comenzado ha alertar acerca de la falta de competitividad de sus ventas externas. Traducido, esto se llama en Argentina retraso cambiario. Las exportaciones medidas en términos del PBI llegan al 14 %. Si compramos las importaciones en proporción del PBI se observa que ya se importa cono en la convertibilidad. Mientras en el 2003 esa relación llegaba al 8 % hoy s encuentra en el 14 %. Este ratio es similar al de 1998 antes de entrar en secesión. El peligro es que hay algunos productos importados que comienzan a reemplazar a los nacionales. El déficit comercial industrial hoy es igual que en el 1 a 1 y los argentinos gastan en el exterior como en la convertibilidad. A esto hay que sumarle la probable caída en los precios de los granos que no han dejado de aumentar desde el 2003.
4) el “colchón financiero y fiscal”: el default de la deuda externa publica le permitió al gobierno a las provincias no pagar ni las amortizaciones ni los intereses de la deuda. Esta situación se modifico a del 2006 con el canje. Los vencimientos de intereses y las amortizaciones mas pagos por los bonos atados al cupón PBI son cada vez son más onerosos. Esto obligara a incrementar el superávit primario del 3 % al 4 % del PBI o vender reservas internacionales del BCRA para pagar obligaciones. El aumento de las retenciones, tan cuestionado, aparece como el único instrumento que posee el gobierno si quiere mantener la suba del gasto público por encima del 50 % anual mientras los ingresos crecen al 35% y la emisión monetaria del BCRA al 30 % . La reciente colocación de un bono por parte del gobierno donde se pagó una tasa del 13,3 % y no se colocó el total de la emisión indica la aparición de un problema , salvo que el gobierno venezolano vuelva a financiar al gobierno con unos u$s 2000 millones anuales como ha sido hasta ahora. |