Por JULIÁN GUARINO - Históricamente los mercados se han empeñado en predecir lo que va a pasar mañana. No es –y nunca lo fue– un atributo que les correspondiera con exclusividad. En rigor, eso de vaticinar lo que esconde el porvenir siempre ha sido incumbencia natural del ejercicio político. Quizás por ello, esta semana las claves de lo que pueda pasar en el mercado financiero local haya que buscarlas en las excelentes páginas de política y economía de este diario, antes que en las de este suplemento de finanzas. Porque, que conste en acta: se ha politizado la plaza financiera y el grueso de los negocios.
En la Bolsa, el termómetro que sirvió para decretar este nuevo escenario es el irreal recorrido que hizo la acción del Grupo Clarín. En la última semana, el papel perdió 8,5% a un valor de $19,30, aunque desde su primer precio de cierre en octubre de 2007, ya acumula un retroceso del 58%. Para los analistas y operadores de la city, lo que fue más notable es que el jueves de la última semana, cuando el ex presidente Kirchner asumió funciones en el partido peronista en un acto en Once, y los carteles delataron nuevamente la pelea que mantienen con el multimedio, en la Bolsa se negociaron acciones de GCLA en un volumen que fue 162 veces más grande al promedio semanal: operó más de 59 millones de acciones en un sólo día.
Pero la telenovela entre el Gobierno y el Grupo Clarín no es lo único que esta semana gravitará fuerte en la plaza financiera. Hay incertidumbre acumulada –mucha– en torno a la resolución del conflicto con los productores agropecuarios. Además, los analistas siguen denunciando que el contexto inflacionario ha “inflado” de mal humor a los inversores como también lo ha hecho en los últimos días la re-estatización de Sidor, empresa del Grupo Ternium y propiedad de Techint.
Por eso no hay pistas que puedan tapar el agujero negro que es el rosario de cuestiones políticas y económicas y que poco, o nada, tienen que ver con balances presentados o ratios de mercado. “Definitivamente se ha politizado el mercado”, señaló Luis Álvarez, titular de la casa de bolsa homónima y ex presidente del Merval. “Las señales que se han dado desde la tribuna pública son muy malas y eso ha impactado en nuestro mercado financiero”, agregó. En la misma línea se expresó Cecilia Lázzari, de Arpenta, quien estimó para esta semana muchísima volatilidad y supeditó a la resolución del conflicto que mantiene el Gobierno con productores agropecuarios –que hoy sumará una nueva reunión– para que se dé un aumento del volumen y se destraben las expectativas. En este escenario, las palabras que mandan son “cautela”, “selectividad” y “wait and see” tanto en renta variable como en renta fija. En rigor, el Merval cerró la semana con una caída de 0,95% en los 2.115 puntos aunque la alarmadora mira de los especialistas ya está enfocada en los 2.010 puntos –primero– y, después, de los 1.870 puntos. En esta línea se ha pronunciado la gente de Research For Traders, para quienes no hay sector económico que se salve de la “precaución”. “Si bien siempre se puede ser muy selectivo, todo lo que se ha gestado a nivel político y económico gravitará con mucha mayor fuerza que cualquier otro componente financiero”, señalaron. Ni siquiera la renta fija, donde “el mercado se encuentra en valores tan bajos que es poco probable que siga cayendo mucho”. Como se dijo, eso del porvenir en lo financiero está por escribirse. De todas formas, las páginas de Política están acá adelante, después de las de Economía, pero antes de las de Finanzas. |