Después de lo que las fuentes calificaron como unas discusiones acaloradas y tensas, el Grupo de los Siete países más desarrollados (G7) endureció su posición sobre los tipos de cambio, en una reunión del viernes.
No obstante, los funcionarios aún están lejos de convertir su incomodidad por la debilidad del dólar, en algún tipo de medida coordinada.
Y si bien el primer cambio en el lenguaje del G7 en cuatro años es significativo, no serviría para impulsar al dólar y enfriar al euro, si el BCE no respalda sus preocupaciones cambiarias con una política monetaria compatible.
Los diferenciales de tasas de interés siguen siendo un determinante clave de los tipos de cambio, por lo que "siempre que el BCE esté centrado en tasas de interés (más altas), entonces cualquier intervención, ya sea bilateral o conjunta no sería vista como efectiva", dijo Neil MacKinnon, economista jefe del fondo de cobertura de Londres ECU Group.
Vender euros para debilitar la moneda "sin las políticas apropiadas para las tasas de interés (...) simplemente no funcionaría", dijo.
Como han dejado en claro los comentarios recientes de los funcionarios por separado, y la declaración colectiva del G7, el BCE está preocupado de que la reciente subida del euro a niveles récord contra el dólar y la libra esterlina ponga en riesgo las exportaciones y el crecimiento económico.
El BCE también se queja de que el euro está cargando con gran parte del peso de la depreciación del dólar, un mensaje poco velado de que las monedas asiáticas como el yen deberían apreciarse más.
Pero como los precios al consumidor de la zona euro suben a un ritmo anual récord de 3,5 por ciento y los precios del petróleo se ubican bastante arriba de los 100 dólares por barril, los funcionarios del BCE insisten en que no hay espacio para recortar las tasas.
Por eso, argumentan, el banco debe aferrarse a su mandato de mantener la inflación bajo control en el bloque del euro de 15 naciones.
Por supuesto, esto sólo sirve para mantener la ventaja del rendimiento del euro y hace que la divisa siga fuerte. La semana pasada, antes del encuentro del G7, el euro subió para acercarse a 1,60 dólares <EUR=>, y por arriba de 80 peniques <EURGBP=>.
El lunes, el euro inicialmente bajó más de un centavo contra el dólar a 1,5670 tras la declaración del G7, pero luego repuntó dos centavos a medio centavo de su máximo de 1,5912.
CREDIBILIDAD
Si bien los principales bancos centrales del mundo han, en varios grados, rebajado las tasas de interés en respuesta al racionamiento global del crédito, el BCE se ha rehusado a sumarse a esa tendencia.
La semana pasada, mantuvo su tasa clave sin cambios por décimo mes seguido al 4 por ciento, máximo desde antes de los atentados del 11 de septiembre.
El presidente del banco, Jean-Claude Trichet, dijo que la votación fue unánime y dio pocos indicios de que haya cambios pronto.
Desde entonces, varias autoridades del BCE, más notablemente los miembros del Consejo de Gobierno Axel Weber e Yves Mersch, han ido contra el Fondo Monetario Internacional y afirmaron directamente que actualmente no hay espacio para reducir las tasas.
Eso contrasta fuertemente con la Reserva Federal de Estados Unidos.
La Fed se ha embarcado en una serie sin precedentes de recortes de tasas a medida que la economía empezaba a inclinarse a una recesión, y muestra todas las intenciones de volver a rebajar las tasas debajo del actual 2,25 por ciento en caso de que lo requieran las condiciones económicas.
Los analistas dicen que el BCE es reticente a dar marcha atrás con su visión de las tasas porque eso podría disminuir su credibilidad. Después de todo, es un banco central joven y no tiene las décadas de credibilidad y de prestigio que muestran sus pares.