Juncker dijo que los mercados no entendieron correctamente el mensaje del Grupo de los Siete países más desarrollados sobre los tipos de cambio, reiterando que el G7 enfatizó que no le gusta la volatilidad excesiva, pues es mala para el crecimiento global.
También dijo que no considera deseable el avance del euro contra el dólar.
"Eso ha creado confusión en el mercado. Antes de los comentarios, el euro estaba en su máximo histórico y el mercado está tenso, por lo que los inversores actúan rápido para tomar ganancias sobre posiciones largas", dijo Niels Christensen, estratega cambiario de Nordea.
El euro también perdía impulso tras unos resultados trimestrales de Merrill Lynch y Bank of New York Mellon.
Las utilidades que reportaron los bancos ofrecieron cierto alivio a algunos inversionistas preocupados por el impacto del racionamiento global del crédito sobre la rentabilidad corporativa.
El euro había subido hasta 1,5983 dólares, un récord de acuerdo con datos de Reuters, antes de que se activaran las tomas de ganancias. Los comentarios de Juncker provocaron un fuerte descenso, dejándolo con una caída de 0,5 por ciento a 1,5870 dólares <EUR=>.
Pero como el Banco Central Europeo tiene la idea fija en el combate contra la inflación, y al mismo tiempo se prevé que la Reserva Federal de Estados Unidos recortará aún más las tasas de interés para limitar el daño de la actual crisis del mercado del crédito, los analistas decían que la tendencia general del euro al alza seguía intacta.
Un miembro del Consejo de Gobierno del BCE, Axel Weber, demostró sus credenciales como un funcionario estricto contra la inflación, luego de que el miércoles se confirmara que el ritmo de subida de los precios alcanzó su récord en marzo en la zona euro.
Weber dijo que el organismo monetario tiene que combatir el riesgo de que surjan efectos secundarios generalizados, y que debe hacerlo en forma proactiva y decisiva.