El euro se cotizaba a 1,5910 dólares , una caída de 0,2 por ciento desde el miércoles.
Previamente, había llegado a un nuevo récord muy cerca de 1,60 dólares, aunque luego descendió, cuando el responsable del denominado Grupo Euro de ministros de Finanzas, Jean-Claude Juncker, se quejó de la fortaleza del euro frente al dólar.
También dijo que los mercados no habían entendido el comunicado que emitió el fin de semana pasado el Grupo de los Siete países más desarrollados (G7), que expresó preocupación por las fuertes fluctuaciones de las monedas principales.
"Hoy el mercado se persigue su propia cola, tratando de superar la marca de 1,60 dólares por la noche, antes de que los comentarios de Juncker sorprendieran a todos y eliminaran algunas posiciones largas en euros", dijo Steven Butler, jefe de operaciones cambiarias de Scotia Capital en Toronto.
"Después la gente se vio atrapada en la otra dirección e hizo subir el euro por encima de 1,59 dólares".
Aparte, el dólar ganaba el 0,4 por ciento a 102,22 yenes y ascendía un 0,3 por ciento a 1,0030 francos suizos .
Las palabras de Juncker inicialmente alimentaron las preocupaciones de que otras autoridades del G7 puedan intervenir directamente en los mercados de monedas y comprar dólares para frenar la subida del euro, que ha avanzado un 9 por ciento contra el dólar en lo que va del año.
"Ha creado confusión en el mercado", dijo Niels Christensen, estratega cambiario de Nordea en Londres.
Sin embargo, Butler dijo que aún es "difícil leer entre las líneas y saber si las palabras del G7 serán suficientes para contener el avance del euro", agregando que "los fundamentos indican que el euro tiene más espacio para subir".
El Grupo Euro abarca a los ministros de Finanzas de los 15 países que usan esa moneda y algunos temen que una apreciación cambiaria muy fuerte debilite el crecimiento de la región.
Los analistas decían que siempre que la Reserva Federal de Estados Unidos siga recortando las tasas de interés, y que el Banco Central Europeo se rehuse a rebajarlas, difícilmente tenga éxito una intervención cambiaria coordinada del G7.
El BCE ha dejado sus tasas en el 4 por ciento por más de un año para contrarrestar la inflación récord en la zona euro, a la vez que se prevé que la Fed reduzca de nuevo sus tasas este mes para respaldar una economía que le cuesta avanzar, bajo el peso de los serios problemas en los mercados de las casas y el crédito.