La plaza financiera vivió ayer lo que podría definirse como una "minicorrida" contra algunos de los principales instrumentos de inversión locales.
Resultaron particularmente golpeados los bonos de la deuda pública emitidos en pesos, que perdieron hasta el 3,5%, en un contexto de renovada demanda de dólares que se hace notar desde hace algunas semanas y parece mostrar que crece en el mercado la sospecha sobre la posibilidad de que el Gobierno facilite un ajuste alcista en el tipo de cambio, un cambio que había sido desestimado días atrás por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en declaraciones radiales.
Pero tampoco quedaron indemnes los bonos en dólares, víctimas de las dudas que generó la decisión adoptada el viernes por el juez Thomas Griesa, del distrito sur de Nueva York, quien decidió congelar temporariamente la negociación de bonos globales argentinos que sirven como garantía de los préstamos garantizados nacionales (PGN) emitidos en el último canje de deuda previo al default.
Cabe recordar que el Gobierno había hecho trascender que planea volver a canjear esos activos (que representan vencimientos por más de US$ 14.280 millones en cuatro años) para mejorar el perfil de vencimientos de la deuda pública, que concentra fuertes compromisos desde el año próximo y hasta 2016.
Los datos salientes de una jornada en la que se profundizó el clima enrarecido, que ganó el mercado desde que el Gobierno quedó entrampado en su enfrentamiento con el campo, mientras da muestras de no tener una política definida para combatir la inflación, fueron los siguientes:
- El dólar volvió a experimentar un fuerte repunte en el segmento mayorista de negocios y finalizó la primera jornada de la semana cotizando a $ 3,179/3,18 por unidad, un centavo por encima del último cierre previo, cuando había retrocedido por las fuertes ventas del Banco Central (BCRA), un movimiento que aportó para que en esa jornada las reservas retrocedieran US$ 140 millones.
- Ese valor para los grandes negocios consolidó el precio de $ 3,19 para el tipo vendedor minorista, en una jornada en la que la autoridad monetaria no habría realizado operaciones y volvió a impulsar los contratos a futuro con la divisa que, para fin de año, se operaron a $ 3,2910 en el Mercado Abierto Electrónico. Un mes antes el contrato por vencer, con igual horizonte se operaba a $ 3,2565.
- Se agudizó la caída de los títulos argentinos, pese a que ya cotizaban, en muchos casos, como "bonos basura", un concepto descriptivo, pero paradojal en momentos en que la saludable fortaleza que exhiben las cuentas fiscales nacionales no parece estar en duda.
- Entre los nominados en pesos cayeron el 3,47% el Discount; el 2,14%, el Bocon Pre9; el 1,81%, el Bogar 2018, y el 1,53%, el Par, por citar algunos. "Sin duda, el clima político y económico que se ha generado, entre otras cosas por el conflicto con el campo, produjo un mayor desasosiego entre los inversores. Por otro lado, la posibilidad de un nuevo canje genera incertidumbre y es otro motivo para que los que no se sienten cómodos estén saliendo", juzgó la analista Jackie Maubré, de Cohen Sociedad de Bolsa.
- El derrape general de los bonos incluyó a los títulos en dólares y los hasta hace poco inmunes cupones atados al crecimiento de la economía, que retrocedieron hasta el 3,6%, como en el caso del nominado en pesos.
- Se dio un salto de entre 20 y 59 puntos en la tasa de riesgo financiero local, según el indicador que se adopte. Llegó a 565 puntos la medición del banco de inversión JP Morgan, que sólo considera a los bonos locales emitidos en moneda extranjera y bajo legislación foránea. Y saltó de 773 a 830 puntos en el cómputo que realiza la consultora Ecolatina, que incluye a los bonos en pesos (hoy más del 47% de la deuda está en moneda local), por lo que es mucho más abarcativo. "Es uno de los mayores aumentos de los últimos meses, lo que llevó al índice a niveles que no mostraba desde 2003", explicó el economista Rodrigo Alvarez, a cargo de esta medición.
"Es evidente que la Argentina está atravesando un período de volatilidad debido a la situación financiera y a algunos malestares", evaluó por su parte Igor Arsenin, estratega de mercados emergentes de Credit Suisse en Nueva York, sorprendido por la magnitud del castigo sufrido por los bonos argentinos.
Por Javier Blanco
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