Por Michael R. Sesit
PARÍS — Para muchos expertos el breve repunte del dólar a finales del mes pasado no era más que una mera interrupción en su tendencia bajista ante las divisas mundiales y, especialmente, frente al euro. El dólar llegó a escalar a US$1,23 por euro desde el mínimo histórico de US$1,28 establecido a principios de enero.
El breve impulso del dólar, dicen, estaba simplemente provocado por las declaraciones de los funcionarios europeos a su favor, la insinuación de la Reserva Federal de que las tasas de interés en EE.UU. podrían encaminarse al alza y los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete países más industrializados, que se preparaban para su reunión este fin de semana.
Ciertamente, parecían estar en los cierto cuando comenzó otra vez el descenso del dólar hace poco menos de dos semanas. A última hora de ayer, martes, en Nueva York, el euro se negociaba a US$1,25, a menos de un 3% del máximo registrado. Después de todo, "los fundamentos subyacentes no han cambiado mucho", afirma Carl Weinberg, economista jefe de Consultants High Frequency Economics, en Valhalla, Nueva York.
Pero, ¿es ese consenso demasiado pesimista sobre las perspectivas del dólar?
Aunque muchos ciertamente respaldan la opinión de que el dólar se debilitará, hay algunos buenos argumentos que merece la pena dar a conocer con relación a por qué la venta masiva del dólar podría haber ido demasiado lejos, lo que quiere decir que la moneda podría realmente fortalecerse con relación al euro este año.
Stephen Jen, economista jefe de divisas en Morgan Stanley en Londres, concuerda en que el euro podría ascender a US$1,30 cuando los especuladores lancen un último asalto para probar el temple del Banco Central Europeo, tras la reunión del G-7. Pero, dice, "estamos presenciando el comienzo del final del ascenso del euro con relación al dólar, y es probable que el euro se negocie a la baja más adelante este año".
Tal como él lo ve, la moneda común europea está sobrevalorada, cerca de convertirse en una burbuja. Morgan Stanley tiene 12 modelos que intentan determinar el denominado valor de equilibrio de las monedas. La gama del euro va de US$1,01 a US$1,18, en la que el promedio es de US$1,06.
Él predice que en seis meses el dólar se situará a US$1,24 con relación al euro y a 103 yen y en 12 meses a US$1,20 con relación al euro y a 101 yen. El crecimiento en la eurozona en los cinco años desde el lanzamiento de la moneda única, el primero de enero de 1999, es inferior al de los cinco años precedentes, resalta, y agrega que la "política de la zona euro está marcada por los conflictos internos y los objetivos dispares entre sus miembros".
Jen sostiene que los problemas estructurales de la región están profundamente arraigados y que "la única razón por la que la economía de la zona euro no está en recesión es por los recortes impositivos del presidente Bush y la política monetaria ultraflexible de la Fed".
Asimismo, alude a la subida de un 40% del euro con relación al dólar durante los dos últimos años. "Esto quiere decir que tanto las propiedades en EE.UU., como las compañías de EE.UU., las acciones y los bonos en dólares son baratos", afirma.
Ese bajo precio, dice, debería atraer capital, que a su vez ayudará a financiar los déficit de cuenta corriente y presupuestario de EE.UU. Muchos dicen que el enorme tamaño de estos déficit es una razón clave por la que el dólar permanecerá débil.
Puede que Jen forme parte de una minoría, pero no está solo. William Hummer, economista jefe de Wayne Hummer Investments, en Chicago, cree que nos encontramos a las puertas de un cambio en la fortuna del dólar.
Al igual que Jen, opina que un dólar débil estimulará la demanda extranjera de bienes de EE.UU., mientras que amortiguará el apetito estadounidense de importaciones. "Esto equilibrará las cuentas corrientes, impulsará la economía y a la larga restaurará al dólar a su nivel de equilibrio", dice Hummer.
Mientras tanto, unas tasas de interés más altas en EE.UU. deberían atraer el capital extranjero e impulsar el dólar.
Prevé que el euro se situará a US$1,18 hacia finales de año. Para recalcar su creencia en un alza del dólar, Hummer cita el proverbio que dice que "la noche es más oscura justo antes del amanecer".
Michael Belkin, presidente de Belkin Ltd., una firma de asesoría de inversión de Bainbridge Island, Washington, que predice tendencias de los mercados financieros, también espera ver un alza del dólar durante los próximos tres meses. Sus proyecciones incluyen una vuelta de tuerca más: esto podría ser malo para las inversiones.
Su lógica: los fondos de cobertura han pedido prestado grandes cantidades de dólares e invertido las ganancias en otros activos de riesgo, incluyendo acciones de tecnología, bonos chatarra, valores de mercados emergentes y bienes básicos. "Un aumento en el dólar podría generar demandas de cobertura suplementaria en otros mercados" donde se invirtieron aquellos dólares que se tomaron prestados, dice. En otras palabras, en busca de ganancias con las que cubrir sus pérdidas en dólares, los fondos de cobertura podrían verse obligados a deshacerse de otros activos, vendiéndolos a la baja, añade. |