Acorde con el esquema de metas de inflación que hace una década se implementa en Brasil, el Banco Central dejó atrás dos años y medio de flexibilización monetaria y subió la tasa de interés (Selic) medio punto porcentual para llevarla a 11,75%. Pareciera que la autoridad monetaria, cada vez que la economía traspasa el umbral de crecimiento del 5%, pasa a priorizar el control de la inflación, aún cuando el índice de costo de vida proyectado para este año sólo exceda en 0,1 puntos porcentuales la meta de 4,5% anual.
En 2007, la economía creció un 5,4%, variación similar a la alcanzada por el PIB en 2004, de 5,7%. A mitad de aquel año, el Banco Central también subió la Selic para contener los precios, pero en ese entonces la inflación se ubicaba casi dos puntos por encima de la meta. El ciclo de contracción monetaria implementado desde mediados de 2004 hasta mitad de 2005 llevó la tasa de interés hasta 19,75% y el objetivo de contener el avance de los precios se logró, pero el crecimiento del PIB desaceleró 2,7 puntos hacia el 3% anual.
¿Volverá la autoridad monetaria a enfriar la economía en esa magnitud? Su accionar no debería llegar tan lejos en esta oportunidad: 2008 presenta dos diferencias con 2005, una positiva y otra más polémica. El lado positivo tiene que ver con la inversión: en esta oportunidad la confianza empresarial es robusta y la inversión es la variable más dinámica de la demanda. A su vez, la elevada tasa de interés de corto plazo incide poco en el financiamiento de largo plazo, que se apoya en un reducido riesgo país, en un mercado de capitales cada vez más desarrollado y en las líneas de crédito BNDES, que a una tasa de interés en reales de 6,25%, provee fondos por 33 mil millones de dólares al año.
El lado más polémico proviene del tipo de cambio: con el nuevo incremento, la Selic se ubica 9,5 puntos porcentuales por encima de la Fed Funds, con posibilidades de que la diferencia continúe ampliándose. En 2004 el real era mucho más competitivo que ahora, y el sector externo era fuertemente superavitario. El ingreso de capitales originado en el gran diferencial de tasas podría generar más presiones sobre la moneda, que en los últimos 12 meses se ha fortalecido un 18% frente al dólar. Hoy, frente a la canasta de monedas formada por sus principales socios comerciales, el tipo de cambio es sólo 19% más competitivo que en 1998, año previo a la devaluación. Este dato tiene en alerta al poderoso lobby industrial de San Pablo y es una razón de peso para seguir de cerca los próximos pasos de la política económica del gobierno de Lula. |