Por LEANDRO GABIN - Hay un malestar que se esparce rápidamente, pese a que aún no hay un deterioro macro que lo justifique. Wall Street ve una “morenización” de la economía n Los bonos están en una suerte de infierno. Ya pagan 600 puntos más que los títulos del Tesoro pero nadie los quiere. Y arrastran a las acciones bancarias De existir el cielo y el infierno, no es necesario decir a dónde terminaron yendo los títulos públicos argentinos. El viernes pasado, contaron en las mesas de los bancos, se perdieron todo tipo de soportes técnicos. No era para menos. A la renuncia del ahora el ex ministro Martín Lousteau y la confirmación en su reemplazo de Carlos Fernández (un funcionario 100% K), que fue obviamente leído como una señal de continuidad (aquella que espanta a los inversores), se le sumó la revisión a la baja de la deuda local por parte de Standard & Poor’s. Esto último, dijeron en Wall Street, disparó la ola de ventas debido a la sensación de que la situación crediticia de Argentina se está deteriorando. “Ya venían castigados (los bonos) desde que Thomas Griesa (el juez de Nueva York) congeló los bonos Globales que sirven como garantía de los préstamos garantizados nacionales (PGN). Ahora, lo de S&P suma más dudas sobre el mismo tema y se empieza a pensar que el país se las verá más complicado a la hora de conseguir financiamiento ya que tienen todas las puertas cerradas”, evaluaba un operador de un banco extranjero. Enrique Álvarez, analista de IDEAglobal en Nueva York, señaló que “los títulos ingresaron en un nuevo territorio”. “Se vieron (el viernes) muchas órdenes de venta especulativas a corto. Si bien con el spread que tienen, de casi 600 puntos básicos sobre los bonos del Tesoro americano, los títulos lucen atractivos, es difícil saber cómo pueden seguir reaccionando. En definitiva, están atados a factores muy negativos”, explicó. Así, si bien en el MAE se vieron caídas de casi 5% para el Discount y el Par, ambos en pesos, en la Bolsa el derrumbe fue mayor: 7,50% para el Discount con un precio de cierre de $ 92,55. “La presión es altísima sobre los bonos. No hay una sola buena noticia que justifique un rebote, si bien a estos precios no debería asombrar que hoy recuperen un poco. Pero no hay lógica en esto, el inversor no mira rendimientos ni oportunidad de compra, todos quieren salir”, relataba un analista de la city porteña. La gota que rebalsó el vaso “El actual paquete de políticas acrecienta la posibilidad de que continúe el aceleramiento de la inflación, lo que podría debilitar la cohesión social y generar una mayor intervención directa del gobierno en la economía”, afirmó el analista de Standard & Poor’s, Sebastián Briozzo, al explicar por qué la calificadora revisó a “Negativa” desde “Estable” la perspectiva asignada a su calificación sobre Argentina que está en ‘B ’ a escala global. “La perspectiva negativa indica que predominan los riesgos a la baja para las calificaciones soberanas de Argentina”, agregó Briozzo. “Las expectativas sobre el avance de la inflación y las distorsiones en la economía afectarán las perspectivas de crecimiento. Cualquier deterioro fiscal significativo podría llevar a una baja de las calificaciones soberanas de la Argentina”, concluyó. Consultado por El Cronista, Gabriel Torres, de Moody’s en Nueva York, indicó que como la nota del país está dos escalones más abajo que la adjudicada por S&P al país, “Argentina debería entrar en default para bajarle la nota porque el resto ya está descontado”. “Tampoco prevemos cambiar la perspectiva. Repito, a este nivel de calificación un cambio de ministro o el problema de la inflación ya están incorporados”. De todas formas, Torres dijo que a la agencia “le preocupa la reacción del Gobierno con respecto a la inflación, ya que niega el problema. A diferencia de lo que ocurre con el campo, es imposible negociar con la inflación. O se utilizan políticas para bajarla o no pasa nada”, remató. La perspectiva (no la nota) de Moody’s –que es positiva– podría bajar si se disparan aún más precios. |