Por DOLORES AYERRA - Hoy sólo se puede hablar con evidencia de tensiones, de ruidos y de rumores en la atmósfera local. No hubo, al menos por ahora, medidas concretas que puedan despejar o confirmar los temores que andan dando vuelta –léase devaluación, potenciales corridas bancarias, feriado cambiario, entre otros–. Lo que sí resulta claro hoy en día, según señalan los expertos, es que sólo movimientos del ámbito nacional podrán marcar el rumbo del vapuleado mercado, más lejos que nunca en este momento de la suerte estadounidense, que en algún momento supo sacarle el sueño.
Y es que, dicen, el escenario bursátil doméstico está tan desacoplado del resto del mundo que lo externo queda totalmente relegado a un segundo plano. Ni siquiera una reducción de tasas en EE.UU. le daría una mano.
Los analistas consultados, por unanimidad, declararon que el mal humor interno responde estrictamente a cuestiones endógenas y que ningún evento externo lo solucionará. Incluso en el mejor de los escenarios, esto es que la Reserva Federal decida realizar un recorte más agresivo en su próxima reunión pasado mañana, por caso de 50 puntos básicos, no alcanzaría para cambiar la tendencia vendedora que amenaza en estos tiempos a los activos financieros locales.
“En el momento en que menos tendríamos que estar desacoplados, porque el mundo está dando señales de mejoría, es cuando más aislados estamos; es una lástima”, se lamentaba un operador. “Justo ahora que los indicadores de riesgo están para abajo, la reacción es huir del riesgo argentino.
Sólo algunos sofisticados y arriesgados podrían entrar en estos valores”, señaló Mariana De Mendiburu, de Portfolio Personal. “Los títulos públicos en estos precios y un riesgo país de 600 puntos no están en línea con el contexto externo. El rebote vendrá solo con lo que ocurra internamente”, agregó la analista.
Para Darío Epstein, de Research for Traders, lo que suceda afuera no incidirá, porque simplemente “toda la crisis y movimientos de tasas en EE.UU. casi ni influyó acá”. Más optimista, Leandro Verrier, de Bull Market Brokers, apuntó que “en el mejor de los casos una baja de tasas superior a 25 puntos podría ser más favorable en el sentido de que podrían aparecer más compradores y habría demanda para construir pisos”. No obstante, aclara, “sería una medida necesaria pero no suficiente para recomponer una situación que depende casi con exclusividad de lo interno”.
La realidad es que en un contexto normal sin alteraciones, una decisión de esta índole debería repercutir positivamente en la bolsa porteña. Con todo, el consenso entre inversores, en casi un 80%, es que Bernanke apostará a una baja de un cuarto de punto, mientras que los emergentes ya han reaccionado a esa probabilidad. Pero lo preocupante para estos mercados es que, de darse esta baja, sería la última, ya que advierten que vendrá un ciclo de estabilidad en el costo del dinero norteamericano –de hecho, el 20% ya descuenta que las tasas se mantendrán en 2,25%– y que, para más adelante, comenzarán las alzas. |