Por IGNACIO OLIVERA DOLL - La deuda argentina se verá notablemente más abultada, en los inicios de 2008, sólo por efecto de la apreciación del euro respecto de las principales monedas del mundo. Concretamente, en términos nominales la deuda habría crecido cerca de unos u$s 1.000 millones en el primer cuatrimestre; lo que representa hoy casi un 10% de los vencimientos que deberá sortear a lo largo de este año.
El euro marcó decenas de récords desde el 1º de enero hasta hoy (acumula una apreciación de 5,3%), y cerró ayer a u$s 1,55. En la actualidad, el Gobierno nacional mantiene un 10,64% de sus obligaciones nominadas en euros, eso hace que, por cada centavo que se aprecia la moneda, la deuda argentina crezca en unos u$s 100 millones.
Lo que implica un crecimiento de la deuda del país a cerca de u$s 145.600 millones, a pesar del efecto favorable que, en términos reales, genera sobre los números de la balanza de pagos el desplome del dólar, a nivel global.
“Si bien la devaluación de la divisa norteamericana favorece al deudor, la apreciación del resto de las monedas contra el dólar genera un aumento de la deuda al expresarlo en dólares. Es decir, la deuda total aumenta nominalmente ante la devaluación del dólar, aunque en términos reales se deba menos”, explicó el analista de Econométrica, Ramiro Castiñeira.
Así, la evolución del euro no hace más que complicar el horizonte de deuda que el Gobierno buscó despejar desde los inicios de su gestión. Un efecto adverso que, desafortunadamente, la Argentina no puede evitar.
El encarecimiento que genera e
l euro se suma a otros factores negativos, sobre la deuda, que hoy evalúa el mercado al momento de analizar las posibilidades de pago en los próximos años: las crecientes dificultades para acceder al mercado de capitales externo, los altos costos de financiamiento y la falta de señales para asegurar “la calma” social y económica en el mediano plazo.
Lo que preocupa: con estos obstáculos, el Gobierno deberá pagar antes del 2012 unos u$s 50.000 millones por vencimientos de capital. “Los dos años que vienen son bastante gordos. Es una situación que, bajo condiciones normales, no debería tener demasiados problemas en sobrellevarse.
Pero el problema básico es que la Argentina se ha ‘autoimpuesto’ una limitación en el financiamiento, y eso hace que las cosas sean más complicadas y el escenario se pueda volver apremiante”, explicó el analista de M&S Consultores, Claudio Mauro.
Los economistas suponen que, así y todo, el monto no resulta excesivamente alto, siempre y cuando el Gobierno cuente con canales de financiamiento locales (las AFJP o la ANSeS) y regionales (Venezuela), y asegure un superávit fiscal de entre 1,5% y 3% del PIB.
Para el economista jefe del IAEF, Alfredo Gutiérrez Girault, es un número sensato sólo “en la medida en que se mantenga un superávit fiscal genuino, luego del pago de intereses, de por lo menos 1,5% del PIB. Estamos hablando de u$s 10.000 por año; son 3,5% del PIB. Si tenemos un superávit que permita pagar la mitad de ese monto de vencimientos, no debería haber problemas para conseguir el resto, en condiciones normales”.
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