Por JULIÁN GUARINO - Como Roberto Carlos, –el cantante, no el futbolista– la operatoria de comprar acciones valuadas en pesos argentinos en la bolsa local para venderlas en el exterior (en dólares) y así guardar los billetes verdes “de aquel lado” ha ganado ya más de un millón de amigos. O casi.
El contado con liquidación (CCL), como se la etiquetó a esta práctica informal en la city, goza de buena salud y ayer volvió a tener una performance que no le fue en zaga al omnipresente Martín Redrado.
El spread entre el dólar mayorista oficial –que ayer cerró en $ 3,16– y el informal no sólo siguió trepando sobre las espaldas de la incertidumbre financiera, sino que ayer se distanció aún más de la cotización oficial superando los $ 3,30 por dólar y alcanzando en algunos casos los $ 3,34. Esto significa que los inversores hoy están dispuestos a pagar un costo adicional del orden del 5% por girar sus divisas al exterior versus el 2% que se pagaba en agosto de 2007. En aquel momento, lo peor de la crisis subprime se había hecho pesimismo en el mercado local y a esto se había sumado no sólo la crisis del Indec, sino también el cambio de ministros lo que había arrojado un valor flamante para la divisa en $ 3,20.
Manual para armar
A través de la operatoria de CCL, el inversor compra un título contra pesos en el mercado local e inmediatamente lo vende en transferencia en dólares. Se trata de una mecánica que de a ratos se sumerge en el ostracismo y que sólo queda bajo los reflectores cuando la incertidumbre arrecia. “Si hay fondos queriendo entrar al país, el tipo de cambio debería ser cercano al oficial. Si sólo existe quien quiera hacer esta operación en un sólo sentido, entonces se paga más caro”, señala un broker.
Ayer, Telefónica, Tenaris, Irsa y Petrobrás Brasil fueron las acciones que más subieron en la plaza financiera local. Y Banco Macro y Galicia, dos que tienen su ADR para cotizar en Nueva York, se sumaron entre las más negociadas. Para los analistas, la demanda de los papeles se sostiene en que todos ellos tienen cotización en el exterior.
Como la operatoria queda librada a la suerte del mercado, en la city creen que la cotización implícita resultante es muy difícil de controlar. “Tendría que haber alguien operando en una punta y otra para hacer que las cotizaciones de los activos respeten los mismos valores en un mercado y otro y así no dejar marcado un dólar mayor o menor al oficial”, explica otro broker. Así, es difícil pero no imposible creer que pudiera haber alguien que con tal de que el tipo de cambio implícito no marque mayor o menor, se ponga a tradear. Para delicia de los sibaritas de lo insólito, fue lo que hizo ayer el Banco Central. Porque, claro, el CCL también se puede hacer con bonos y Lebac (las originales). Así, la gente de la entidad rectora le puso precio de entrada y salida a sus Letras que llegaron a $ 3,34 para cerrar en los $ 3,28.
Ya el viernes, y teléfono rojo mediante el Central salió a advertirles a los agentes de bolsa que limitaran este tipo de operaciones. La resultante de esta advertencia fue un volumen que lejos de decaer, se mudó de un papel a otro.
En sus raros ratos de ocio, algunos agentes de la city recordaban ayer una circular que emitió el Central en 2007 señalando que iba a vigilar que no se hicieran estas operaciones en simultáneo. Es que para la entida rectora, si alguien compra y vende en simultáneo, eso es signo inequívoco de que se trata de una operación para girar divisas al exterior. “La respuesta del mercado fue hacer las operaciones con dos horas de diferencia”, señalaron en la city. Ingenio criollo que le dicen. |