Por LEANDRO GABIN - En el complicado universo de los títulos públicos, las noticias que siguen llegando acrecientan la sensación de que cualquier ensayo sobre un hipotético piso es sólo un ejercicio teórico. Lejos de ser noticia otra rueda en la que se vieron caídas de casi 4% en los bonos en pesos, el saldo más allá de esta seguidilla (¿interminable?) desnuda otras cuestiones igualmente preocupantes. Un dato que no está pasando desapercibido para los especialistas es la paridad a la que cotizan los bonos. Esto es, la relación entre el precio del bono en el mercado y su valor técnico. En ese sentido, hay un grupo de títulos como el PR13, el Par en pesos y en dólares ley local, y el mismo título bajo jurisdicción Nueva York, que cotizan al 20%-30% de paridad. Esto quiere decir que se negocian hasta el 30% de lo que valían en el momento de emitirse. Este descuento, como lo llaman, supera incluso a la poda que el Gobierno le hizo a la deuda que canjeó en 2005. En ese momento, la quita efectiva fue de 65% sobre los bonos en default y se “reconoció” el 35% restante. Esto explica por qué el mercado habla de que estos títulos están virtualmente operando como si el país estuviera en default. En el caso del Discount en pesos, cotiza a un paridad del 53% y es uno de los más castigados (está a 44% de su precio máximo de 2007). “Hay que hacer muchas cosas mal para que los bonos coticen a estos precios cuando la macroeconomía no muestra ese deterioro”, decía un analista. Por otro lado, también surgieron nuevos movimientos con respecto a qué está vendiendo el mercado. No sólo ahora los inversores se focalizan en deshacerse de los títulos más largos (son más volátiles por definición), sino que los cortos (otrora refugio porque las tasas estaban bajas) se sumaron recientemente. Rodolfo Acosta, analista de Arpenta, detectó (con preocupación) este nuevo movimiento de los inversores en el caso del Boden 08. Este bono vence el 30 de septiembre de este año y rinde 15,60% más inflación (lo que da un monstruoso 25% anual). Con estas características, se podría suponer, habría más inversores del lado comprador que del vendedor. Pero no. “El que se desprende de este bono está diciendo que no espera al Gobierno ni siquiera hasta septiembre, por eso vende ahora”, resume Acosta. Para Francisco Prack, economista jefe de Grupo SBS, la iliquidez del mercado local hace que los que operan marquen precios muy bajos porque hay vendedores pero no compradores. “Las caídas son altas también porque no hay liquidez”. A los títulos cortos en pesos se le sumaron más feas noticias: la semana pasada otro dibujo del IPC oficial, el hecho de que no se publicará el IPC Nacional (para no desnudar el aumento de precios que sí miden otras provincias), y el reciente “riesgo cambiario” por las historias sobre una posible devaluación. Todas esas noticias impactan más en los bonos cortos. ¿Qué hace el mercado? El contado con liquidación, un mecanismo para sacar el dinero del país que el Banco Central no logró desinflar con su intervención, si bien le dio más volatilidad |