Por JULIÁN GUARINO - ¿El que apuesta al dólar pierde? Dejando de lado los desaciertos políticos que han despertado la incertidumbre donde esta pregunta rebotará eternamente en los pasillos de lo visceral y haciendo zoom en el mercado cambiario criollo con toda la parafernalia de coleros, exasperación y el grito de guerra de “a-comprar-dólares-que-se-acaba-el-mundo”, las dos semanitas Prozac-friendly que han pasado han tenido la particularidad de haberlo mostrado a Martín Redrado, el presidente del Banco Central, en el cielo y con diamantes, tal como la Lucy in the sky de los Beatles.
En muchos casos –la medicina ya se expedirá sobre el particular en algún paper– la omnipresente figura del titular del Central en los medios ha tenido mejores efectos que cualquier ansiolítico: intervino en todos los mercados que pudo: spot, futuro, azul, informal, violeta y hasta en el contado con liquidación y siempre, siempre, sacó a relucir su billetera atiborrada de dólares lo que hizo acotar la volatilidad en la cotización pero no en el volumen. Es más: la apuesta, corren las voces de la city, es ahora ir contra la corriente para desarmar tanta especulación a favor de una devaluación.
“La continuidad de la acción oficial parece perseguir un doble objetivo”, dice Gustavo Quintana, operador de López León Brokers: “abastecer la demanda de divisas para descomprimir la tensión acumulada sobre el mercado cambiario y al mismo tiempo, corregir los valores de la divisa para desactivar especulaciones sobre una modificación en la política diseñada para el tipo de cambio”. Ayer fueron sólo u$s 100 millones los que le pidieron al Central.
“Hubo mayor calma en el mercado y quedó la sensación de que el Central iba a vende todo lo que hiciera falta para desactivar a los especuladores y llevar el valor del billete al lugar que se había propuesto”, señaló Carlos Lizer, operador de Puente Hnos.En la radiografía, se vio un dólar mayorista a $ 3,159 por la mañana cuando el BCRA salió de paseo y sobre el final a $ 3,164 cuando se asomaron a demandar algo más. Al cierre, fue $ 3,161 por unidad, dos milésimas menos. Para los pequeños, el dólar se ubicó $ 3,15 / $ 3,19, 1 centavo menos. Para los que apuestan a futuro, la divisa cayó de $ 3,30 hace poco más de una semana a $ 3,25 para fines de este año. “En sólo tres jornadas la autoridad monetaria provocó un ajuste no menor en el valor del dólar, haciéndole perder 1,6 centavos en ese lapso, con un costo todavía no explicitado en materia de pérdida de reservas”, señaló Quintana. Hubo bonus: “Las ventas del Central tuvieron la complicidad de algunos ingresos del sector privado, tanto de exportadores como de inversores que desarmaron algunas posiciones en moneda extranjera, que alimentaron la oferta de dólares”, agregaron desde Portfolio Personal. |