En la economía estadounidense, los datos podrían afectar poco la tendencia, ya que solamente se esperan cifras de inflación al por mayor y las actas de la última reunión de la Reserva Federal (Fed).
"Hay rumores de que Brasil podría tener un paquete antiinflacionario y México podría subir las tasas en algún momento del año. Eso está empujando a las dos monedas más grandes y jalando al resto", comentó Pedro Tuesta, analista de la firma 4CAST.
Por su parte, Fernando Treviño, vicepresidente para América Latina de la firma Global Financial Contracts (GFC), se mostró sorprendido con el comportamiento de la moneda mexicana al cierre de la semana pasada.
"Ni siquiera pensábamos que fuera a romper el 10,43 (por dólar). Podríamos ver los siguientes días un rebote hacia los 10,47 y el 10,49 (por dólar)", comentó.
El Banco de México ha dejado sin cambios la tasa de fondeo desde octubre del 2007, mientras en Estados Unidos la Fed ha estado rebajando la tasa desde septiembre para frenar las turbulencias en los mercados crediticios.
Mientras tanto, el real brasileño también sorprendió y llegó la semana pasada a su nivel más fuerte desde 1999, a 1,642 por dólar, motivado por una alta entrada de dólares al país.
Aunque Tuesta, de 4CAST, estimó un panorama positivo general, explicó que la única duda es el destino del peso argentino <ARS=RASL><ARSB=>, ya que depende de la situación interna, afectada principalmente por el paro del campo en el país austral.
El viernes, el peso argentino cerró en alza frente al dólar avalado por la firme postura regulatoria de liquidez que impuso el Banco Central.
El resto de las divisas regionales seguiría la tendencia del real brasileño y del peso mexicano.
"Las posiciones están muy largas en las monedas latinoamericanas y si hay alguna regresión, una pérdida, sería debido a una toma de beneficios, algo netamente técnico", vaticinó Tuesta.