Por Florencia Donovan - El Banco Central (BCRA) ya enfrió el mercado de dólar y ahora tendría la vista puesta en el mercado de tasas de interés en pesos. Si bien desde la entidad hace tiempo que venían convalidando un leve encarecimiento en el costo del dinero –una manera sutil de ir enfriando la economía–, no estarían dispuestos a dejar que las tasas suban de manera abrupta. El viernes, pese a que el dólar cerró a $ 3,18, casi tres centavos por debajo del precio con el que había arrancado la semana, las tasas siguieron recalentándose. Un plazo fijo mayorista a 30 días se pagaba más del 14,5% anual, mientras que los préstamos a un día para empresas llegaban a cotizarse a tasas del 17%.
Desde el BCRA, empezarían a dar señales para frenar la encarecimiento del costo del dinero. Ya la semana pasada, la entidad buscó abastecer de pesos al circuito mediante la recompra de títulos en el mercado secundario –Lebac y Nobac, además de bonos soberanos–, y habilitando nuevamente la ventanilla de pases, a través de la cual le da la posibilidad a los bancos de tomar préstamos a corto plazo contra garantía de títulos públicos. Así, el interés de los plazos fijos mayoristas podría retroceder a niveles del 12%, pero, se cree, no volvería a los valores de diciembre cuando estaba en torno al 8%.
También el Banco Nación hizo lo propio. La principal entidad estatal, una de las más líquidas del mercado gracias a que custodia los pesos de las principales administraciones públicas, como ANSeS, estuvo durante toda la semana ofreciendo financiamiento al resto de las entidades bancarias. Gracias al Nación fue que el call, que es la tasa que se paga por préstamos a un día entre bancos, terminó el viernes al 11% y vendedor.
Para David Mermelstein, economista jefe de Econviews el sistema bancario además no sufrió tanto como se especuló en estos días de turbulencia. “Los números muestran que durante la semana del 5 al 9 de mayo, la de mayor ruido en los mercados desde que se agudizó el conflicto con el campo, los depósitos en pesos del sector privado cayeron en $ 1.900 millones respecto del viernes inmediatamente anterior, es decir un 1,3%, lo cual es una caída inferior a la prevista y que se mantiene dentro de un rango razonable dado el contexto”, señala el economista, para quien “lo más probable es que los números de la semana que acaba de terminar muestren una salida de depósitos mucho más moderada, gracias a que el clima en los mercados financieros fue menos turbulento”.
“Así las cosas, el impacto en los depósitos de la situación conflictiva con el campo hasta el momento no es nada dramático, pues el sistema sigue estando líquido y solvente, ni tampoco irreversible. No obstante, ante este escenario existe mucha menor propensión a prestar, lo que reduce y encarece la oferta de crédito, y se requiere de señales claras que restituyan definitivamente la tranquilidad en el público”, destacó el economista. Según confiaron en los bancos, las líneas de préstamos más afectadas por la suba de tasas fueron las comerciales, aunque también están notando una desaceleración del crecimiento de la demanda de los préstamos al consumo, sobre todo personales y tarjetas.
Para esta semana, en tanto, los bancos esperan que la demanda de dólares comience a moderarse, a no ser que el conflicto entre el Gobierno y el campo desarrolle nuevos focos de tensión. “El BCRA ya hizo daño por demás y dejó a varios heridos entre los que apostaban a una apreciación del dólar. Después de demostrar que está dispuesto a intervenir fuerte –la entidad vendió reservas por cerca de u$s 900 millones entre abril y mayo– no creo que nadie se ponga a comprar dólares si no pasa nada nuevo en el plano político”, advirtió el jefe de la mesa de un banco nacional. |