Eso pesaba sobre la moneda estadounidense, que caía también al mínimo en un mes contra una cesta de seis divisas principales.
Wolfgang Franz, presidente del instituto de investigaciones económicas ZEW, dijo que él creía que el Banco Central Europeo (BCE) elevaría pronto las tasas, incluso a pesar de que el sondeo de la confianza de los inversores que elabora el ZEW empeoró por segundo mes consecutivo.
El euro inicialmente había sido presionado por la lectura floja del ZEW, pero luego subió por el comentario de Franz sobre las tasas.
Según los analistas, ese movimiento reflejaba la incertidumbre del mercado sobre el panorama de las tasas del BCE, dado que la economía se modera ante los persistentes riesgos de inflación.
"Incluso a pesar de que el número (del ZEW) no fue fantástico, el presidente del ZEW está diciendo que el BCE va a subir las tasas en el futuro cercano", dijo Paul Mackel, director de estrategia de cambios de HSBC Markets.
"El hecho de que el euro ha respondido a las señales contradictorias subraya el clima (financiero) actual", añadió.
El euro también estaba apuntalado por un alza de la inflación de los precios al productor en Alemania a un máximo en 20 meses, que reforzó el argumento de que el BCE podría subir sus tasas desde el actual nivel de 4 por ciento más adelante en el año.
El euro subía un punto porcentual entero a 1,5674 dólares <EUR=>, su máximo desde fines de abril.
La caída del dólar era generalizada, con bajas contra una canasta de monedas pues el avance del euro incrementaba la presión sobre la moneda debido al persistente nerviosismo acerca del panorama económico de Estados Unidos, mientras los precios del petróleo oscilaban cerca de sus récord.
El índice del dólar, que sigue el desempeño de la moneda contra las unidades de sus seis principales socios comerciales, caía más del 0,8 por ciento a 72,397, mínimo desde el 24 de abril.