Por FLORENCIA DONOVAN - La entidad que preside Martín Redrado volvió a intervenir ayer para bajar el precio de la divisa. No sólo vendió dólares en el mercado cambiario como es habitual–según el Central, fue una intervención marginal, pero según los bancos llegó a los u$s 80 millones–, sino que además compró bonos soberanos entregando a cambio de dólares (u$s 30 millones, aproximadamente), lo que ayudó a satisfacer la demanda de divisas de los inversores e impulsó una fuerte recuperación de los títulos públicos. El Descuento en pesos terminó 5% arriba, a $ 98,5, mientras que el dólar mayorista descendió a $ 3,13, y el billete para el público se operó un centavo abajo a $ 3,16.
La ventaja de entregar dólares y retirar bonos del circuito es que el BCRA no presiona sobre las tasas, cosa que sí sucede cuando vende directamente divisas y absorbe pesos del circuito. También este tipo de intervención sirve para descomprimir el precio del dólar paralelo o que surge de lo que en el mercado se conoce como contado con liquidación, que es la operatoria por la cual los inversores se valen de títulos públicos para hacerse de dólares sin pasar por el mercado cambiario. El martes, el dólar del “contado con liqui” había seguido subiendo pese a la caída de la divisa formal –señal de que seguiría la fuga de capitales–, pero ayer la intervención del BCRA hizo que bajara casi 4 centavos, a $ 3,21.
Pareciera así que el Central no escatimará esfuerzos para asentar la idea en el mercado de que quien compre dólares saldrá golpeado. No se trata de un capricho de la autoridad monetaria, aseveran quienes lo siguen de cerca, sino que hasta hace días la tendencia de los depositantes era elocuente: grandes entidades calculaban que cerca de 5% de su cartera de plazos fijos se estaba yendo al dólar. Por lo que pese a que desde el BCRA no buscarían un dólar mucho más bajo, estarían dispuestos a seguir presionando el tipo de cambio a la baja, al menos hasta revertir la tendencia de los depositantes de volcarse al dólar y, sobre todo, aplacar las especulaciones de que el Gobierno podría buscar una devaluación, como sonaba hace algunas semanas. Ayer, por caso, las tasas de interés para los préstamos a un día entre bancos volvieron a bajar al 9%. Pero la tasa que paga el sistema para captar plazos fijos privados no aflojó demasiado, sino que se mantuvo en torno al 14% anual.
“El Central salió a frenar la expectativa de devaluación de la manera más creíble posible. No deja dudas de que es una intervención hablada a nivel político. A su vez, dando la señal de que el tipo de cambio podría ir para abajo, apura a algunos exportadores a liquidar”, interpretó un economista, que pidió no ser nombrado. “El periodo de la fiesta con dólar alto terminó. Si se deprecia más se va a la inflación”, apuntó el economista Miguel Kiguel, a cargo de Econviews, para quien el BCRA “está tratando así de evitar que las expectativas (de inflación) se disparen. El problema es que el tipo de cambio real se está apreciando igual. Ya está a $ 2,2 contra una canasta de monedas y casi a $1,48 contra el dólar”.
Para algunos economistas, el dólar podría bajar incluso un poco más, sobre todo si llegara a haber un acuerdo con el campo. “Este mes se conjugaron una menor liquidación de exportaciones y un aumento en la demanda de dólares en casi u$s 2.000 millones por la gente que quiso salir. Pero la demanda va ir aplacándose y, por estacionalidad, vas a tener u$s 1.500 millones de los exportadores que no se vendieron antes”, apuntó otro economista. “Cuando esto suceda, el BCRA muy cómodo con sus metas del Programa Monetario. Podrá poner el tipo de cambio dónde quiera”. |