En contraste, el euro seguía firme a pesar de unos datos que mostraron una expansión muy floja de los sectores de los servicios y las manufacturas de la zona euro.
Los analistas decían que a pesar de la desaceleración, la economía aún está lo suficientemente robusta como para permitir que el Banco Central Europeo (BCE) se centre en limitar las presiones de los precios.
"En general hubo un cambio enorme en las últimas dos semanas y ahora el mercado prevé que el BCE subirá las tasas (de interés)", dijo Marcus Hettinger, estratega cambiario de Credit Suisse en Zurich.
"Los consumidores de Estados Unidos ya están bajo presión por el sector de las viviendas y ahora (...) hay una subida de los precios del petróleo", añadió.
"Básicamente, eso significa que las tasas de interés seguirán bajas en Estados Unidos a pesar de la creciente inflación (...) y esa es una de las razones por las cuales el dólar seguirá flojo", dijo Hettinger.
Contra una canasta de seis monedas principales .DXY, el dólar caía casi 1 por ciento desde el inicio de la semana a 72,127, dirigiéndose a la mayor baja porcentual en una semana desde fines de marzo.
El euro se mantenía estable en el día a 1,5724 dólares <EUR=> a las 0956 GMT, debajo del récord en un mes de 1,5814 visto el jueves.
El petroeo subía el 1 por ciento a alrededor de 132 dólares, acercándose al récord del jueves por encima de 135 dólares, mientras que las bolsas europeas retrocedían.
Nuevas pistas sobre la salud de la economía estadounidense se conocerán con unos datos de ventas de casas usadas en abril, a las 1400 GMT. Las previsiones indican un mayor debilitamiento en el sector.