Por Dolores Ayerra y Clara Agustoni - Sin ser agudo, las familias comenzaron un proceso de rebelión frente al consumo desenfrenado. Hay cautela e indecisión a la hora de comprar. Pero sobre todo se registra un reacomodamiento en los hábitos de consumo: la gente prioriza las compras básicas y de menores montos frente a otras más sofisticadas, y los pagos de impuestos frente a la cuota de deuda. La inflación y el atraso en el ajuste de salarios son los primeros aliados de este comportamiento, pero desde el mercado apuntan que ayudó mucho el clima de enrarecimiento debido al conflicto político que vive ya hace meses el país por el enfrentamiento del Gobierno con el sector agropecuario.
En esta línea, los bancos admiten, entre dientes, que los consumidores están siendo más cuidadosos con su dinero, pero también se encargan de remarcar que muy lejos se está de un retraimiento del consumo. Desde una entidad financiera de primera línea reconocieron que los hábitos de compra de los clientes han cambiado cualitativamente. “Se percibe que los usuarios están redestinando su dinero más a supermercados que a indumentaria y gastronomía, por ejemplo”. En el Galicia sostuvieron que “los principales rubros que subieron por encima del 45% en el primer trimestre de 2008 fueron los hipermercados y supermercados y el menor crecimiento se nota en restaurantes, combustible, líneas aéreas y hotelería”. En rigor, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la venta de indumentaria, por ejemplo, cayó fuerte entre marzo y abril, 10% y 5% respectivamente, frente a los mismos meses de 2007. En tanto, desde el Credicoop señalaron que “está bajando el monto de financiación, es decir que la gente se está financiando menos porque está pagando”. “Pero el consumo no ha diminuido”, aclararon.
De esta manera, la morosidad también alcanzó, aunque en pequeñas dosis, a las tarjetas. Alejandro Asrin, director de Relaciones Institucionales y Legales de Tarjeta Naranja, admitió que “ante el contexto de incertidumbre están revisando algunas promociones ya pautadas para el año” y en términos de irregularidad explicó que “creció alrededor de un 7% comparándolo con el 2007”.
Como contrapartida, varias empresas de tarjetas de crédito, tanto bancarias como no bancarias, han disminuido el límite de compra y en determinados rubros se ven menores promociones de cuotas sin interés y hasta en algunos casos se frenaron las emisiones de plásticos. Uno de los motivos es, sin dudas, la dificultad que encuentran las empresas para conseguir financiación en el mercado de capitales. “El clima de negocios no se mueve, está expectante y además se encarecieron las colocaciones”, planteó Asrin y dijo que “seguramente en el mes de mayo notemos un impacto en la colocación de tarjetas y en el nivel de consumo de los usuarios”.
En este sentido, Ricardo Scordomaglio, gerente de Finanzas de Tarshop, aseguró que “nos está pegando el costo del aumento de financiamiento, que subió hasta 5 puntos porcentuales. A nivel de consumo, notamos que la gente se ha atrasado más en los pagos, por lo que la empresa está restringiendo las líneas más riesgosas y haciendo más exigente el análisis crediticio. Además, vemos que las ventas fueron entre un 5% o un 10% inferiores a lo que habíamos proyectado, aunque el consumo sigue creciendo”. “A nivel plásticos, la emisión se ha estacionado, estamos en un amesetamiento hace 2 meses” confió.
Con todo, están los que salen a poner paños fríos a la situación. Desde la emisora de una tarjeta no bancaria aseveraron que “esto es una mini crisis financiera y que no pasará a mayores. El consumo no dejó de crecer”. Coincidiendo, Marcos Bazán, analista de Deloitte, dijo que “se trata de una situación coyuntural y no estructural”. Y es que, cabe ser justos, lo cierto es que en lo palpable los datos objetivos no son alarmantes. El inconveniente, probablemente sea el grado de agresividad con el que varias entidades salieron a repartir plásticos en el mercado, muchas veces a clientes que estaban al borde de la calificación crediticia. |