Esto incrementaba la demanda de activos denominados en la moneda estadounidense.
El dólar también estaba apuntalado por unos números de los bienes duraderos de Estados Unidos que no resultaron tan débiles como se anticipaba, lo que calmó un poco el nerviosismo sobre la salud de la mayor economía del mundo.
El retroceso de los precios del petróleo también ofrecía un amplio respaldo para el dólar.
"Hemos visto un gran repunte de los rendimientos de Estados Unidos", dijo David Pais, estratega cambiario de Citigroup. "Lo que principalmente hace bajar el tipo de cambio euro/dólar, es en gran medida el diferencial de los rendimientos entre Estados Unidos y la zona euro".
El euro perdía el 0,5 por ciento a 1,5547 dólares <EUR=>. Algunos operadores decían que unas ventas de euros de parte de firmas rusas también contribuyeron a alejar a la paridad del máximo en un mes que tocó esta semana, a 1,5818 dólares.
Los retornos de los bonos del Tesoro estadounidense a 2 años <US2YT=RR> subían 12 puntos básicos a 2,7546 por ciento, máximo desde el inicio del año.
Esto, después de que el presidente de la Fed de Dallas Richard Fisher dijera el miércoles que las tasas de interés de Estados Unidos podrían subir "más pronto que tarde", si persiste la inflación.
En la zona euro, el rendimiento del título Schatz alemán a dos años <EU2YT=RR> llegó al máximo en nueve meses de 4,303 por ciento pero su alza era sólo de la mitad de su contraparte estadounidense.
Otro factor que hacía bajar al euro eran unas cifras que mostraron la primer alza del desempleo desestacionalizado de Alemania en más de dos años.
El dólar ganaba un 0,5 por ciento diario a 72,926 contra una canasta de seis monedas principales .DXY, acercándose al récord en dos semanas. También subía un 0,5 por ciento ante el yen, a 105,29 unidades de Japón <JPY=>.
El mercado estaba atento a unos datos del producto interno bruto estadounidense del primer trimestre que saldrán a las 1230 GMT, y que también incluyen un indicador de la inflación basado en el consumo.