Por FLORENCIA DONOVAN - El dólar cedió ayer otro centavo en casas de cambio, y cerró a $ 3,11 para la compra y $ 3,15 para la venta en las pizarras de la city porteña. El billete descendió así seis centavos desde que se disparó la demanda de divisas del público con la crisis del campo. Pero la intención del Banco Central no sería seguir bajándolo más.
Aunque en la entidad que preside Martín Redrado sí estarían listos para vender más reservas en pos de defender los precios actuales. En los últimos 60 días, el BCRA lleva volcados cerca de u$s 2.000 millones al mercado cambiario. Y pese al constante reclamo del sector industrial de buscar una devaluación nominal del tipo de cambio para defender la competitividad del peso, los economistas todavía coinciden en que la moneda argentina todavía tiene un gran margen frente a las divisas de los principales socios comerciales (lo que se conoce como el tipo de cambio multilateral).
“Siempre el Central buscó darle volatilidad de corto plazo al tipo de cambio, para evitar especulaciones. Por eso el año pasado, cuando se desató la crisis subprime en EE.UU., primero dejó que se escapara y después lo bajó. Pero ahora el contexto es diferente. Y las expectativas inflacionarias sumados los rumores que hace días circularon por el mercado –que hablaban de una devaluación y hasta de un desdoblamiento del tipo de cambio– hacen que ni siquiera se permita dejarlo subir temporariamente, y esté dispuesto a poner el foco en las cantidades, respondiendo con oferta de dólares a la demanda del mercado”, reconoció un economista, con llegada al BCRA.
Hoy la estrategia de la autoridad monetaria pasaría por mantener un tipo de cambio estable y restablecer la demanda de dinero de la gente, en otras palabras, la confianza de los individuos en el peso. Son estos y no tanto los grandes inversores los que hoy están desarmando plazos fijos para volcarse al dólar. De acuerdo con los últimos datos del BCRA, los plazos fijos de más de $ 1 millón –los mayoristas– no sólo no cayeron en el período comprendido entre el 11 de marzo, cuando comenzó el paro del campo, y el 16 de mayo, sino que crecieron en $ 945 millones (4%), a $24.062 millones. En contrapartida, los plazos fijos totales en pesos del sector privado ( incluyen a mayoristas y minoristas) descendieron $ 806 millones o 1,35 % a $ 58.850 millones.
Es con este objetivo que el BCRA también habría acompañado la suba de tasas de interés que se dio en el sistema, para así tentar a los individuos a quedarse en pesos. La tasa Badlar, como se denomina a la tasa que pagan los bancos por sus plazos fijos de más de $ 1 millón y que suele servir de referencia para el mercado, pasó del 8,5% a más del 14% en estos dos meses. Una suba nada despreciable, aunque todavía no alcance para cubrir al inversor del desgaste de la inflación (pero tampoco el dólar, a juzgar por la baja de casi el 2% que propició el BCRA). Con este nivel de tasas –tal vez, levemente más bajo– el BCRA estaría cómodo.
“La no solución del conflicto con el campo es una variable importante de demanda de dólares. Pero no hay crisis que dure por siempre. Ambos lados salen perdiendo si no se llega a una solución”, apuntó el responsable de cambios de un banco. “La única diferencia de lo que pasó en las elecciones del año pasado, que también provocó una pequeña corrida hacia el dólar, es que acá todavía no se sabe la fecha exacta de finalización del conflicto”.
Desde el sistema también reconocen que existe además cierta estacionalidad en la caída de los depósitos del sector privado. Abril, mayo y junio, suelen ser meses de vencimientos impositivos, y es usual que todos los años haya por esta fecha un trasvasamiento de depósitos del sector privado hacia el sector público. Las colocaciones del sector público vienen creciendo en más de $ 6.000 millones desde mediados de marzo. |