La inflación de la zona euro repuntó a su máximo de 3,6 por ciento en mayo, mostraron los datos del viernes, mientras que la tasa de desempleo de abril en la región se mantuvo sin cambios en 7,1 por ciento.
Aparte, las ventas minoristas de Alemania descendieron por segundo mes consecutivo en abril, sugiriendo fisuras en la economía de la zona, que hasta hace poco había evitado la desaceleración global.
Los analistas decían que el Banco Central Europeo (BCE) enfrenta el mismo dilema que algunos otros bancos centrales, incluido el Banco de Inglaterra, en momentos en que se desacelera el crecimiento económico y al mismo tiempo se disparan los costos energéticos.
"El euro no es distinto de muchas otras monedas, atrapado en una situación difícil, con un crecimiento que se frena y una inflación creciente", dijo Kamal Sharma, estratega cambiario de JP Morgan.
"Los números de la inflación armonizada de la zona euro fueron más fuertes de lo previsto pero desde una perspectiva de mercado, se sabe bien que la inflación probablemente siga arriba de la meta del BCE en el corto plazo", agregó.
"Pero contra este contexto de desaceleración del crecimiento (...) el BCE difícilmente actúe con las tasas en lo que resta del año", dijo Sharma.
El dólar también cobraba impulso por el descenso que tuvo esta semana el petróleo desde el récord de 135,09 dólares por barril visto la semana pasada, además de un alza de los rendimientos de los títulos del Tesoro estadounidense y una ligera sorpresa al alza en datos económicos de Estados Unidos.
El viernes, el euro estaba plano a 1,5513 dólares <EUR=>, cerca del mínimo de 1,5463 dólares registrado en las primeras operaciones de Londres.
Ante el yen, el dólar también mostraba pocos cambios, a 105,38 unidades de Japón <JPY=>.
Los inversores estaban a la expectativa de un índice de inflación de Estados Unidos conocido como PCE por sus siglas en inglés. La evolución de este dato en abril se conocerá a las 1230 GMT.