Por Ignacio Olivera Doll y Florencia Donovan - Quisiera creer que, para el corto plazo, el Central ha salido a dar una imagen de fortaleza, pertrechado en sus reservas. Si el tema es la coyuntura actual, mucho no se le puede decir: puede haber distintos gustos, pero en general juega bien la partida.
Aún así, a esto hay que mezclarlo con una tendencia más larga, y más riesgosa, que es el debilitamiento del tipo de cambio.
Esto no hace más que agravar la situación. Y la pregunta es qué se hace hacia adelante. Removida la circunstancia actual, si el Central siguiera con esta política sería lamentable.
Sería una política negativa.
Pasada esta coyuntura, el Central, en conjunto con el Ministerio de Economía, debe encarar el tema de la inflación, y dar una respuesta de cómo debe ser el tipo de cambio. Hoy el elemento “eje” del modelo se está diluyendo. Si se diluye mucho más, no hay más modelo.
La evolución del dólar en los próximos días dependerá de cómo sea la situación. En la medida en que estos temas se vayan aflojando, la lógica será que se vuelva a comprar dólares, que se suavice esta situación puntual, y que se pueda recuperar algún centavo.
A futuro, depende de las inquietudes y las propuestas. Me limito a señalar que la pauta fundamental del modelo se deteriora significativamente. No pinta del todo bien. Hay que tomar en serio el tema de la competitividad cambiaria. En términos del valor teórico de equilibrio, o “del valor sombra”, como le llaman, un dólar está hoy a cuatro pesos. El valor de hoy está a un distancia bastante notoria del equilibrio. |