El dólar va camino a los $ 3. Hace una semana me habían preguntado, y decía que podía llegar a un sorprendente $3,05. Pero ya lo pasó.
Pareciera que no estamos ante un plan inflacionario que usa el ancla cambiaria como instrumento, sino que estamos en presencia de una pulseada cambiaria entre el Banco Central y los productores. Hay una intención de aleccionar a los actores del mercado, a no apostar en contra del Central. Aunque creo que el mercado lo que hizo fue subirse a la incertidumbre del campo y a un rumor devaluatorio. No fue una corrida para torcerle la mano al BCRA, sino una posición especulativa en defensa de una política económica que se rumoreaba.
A medida que se aprecia el peso, se está obligando a los exportadores a liquidar sus divisas e incluso a algunos productores a vender. La señal es que la expectativa cambiaria a mediano plazo no ha ajustado mucho porque los fundamentos no han cambiado.
Hay un compromiso con un tipo de cambio competitivo y al mismo tiempo la inflación sigue alta, lo que tiende a presionar sobre las tasas. Porque con una inflación que sigue muy alta, se piensa que los incentivos para una depreciación del tipo de cambio a futuro es alta. Así, cuanto más baja el tipo de cambio, más presión va a haber sobre las tasas.
Las expectativas de devaluación con un dólar de $ 3 son más altas que con un dólar de $ 3,10. Como toda política de estabilización, la política del Central depende de la credibilidad. Si dura sólo un par de meses, no cambia nada desde el punto de vista de la discusión inflacionaria. |