El dólar a $ 3,10 en el mercado minorista y a 3,08 en el mayorista fue motivo ayer de debate en la reunión del comité ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA). Algunos empresarios advirtieron que están perdiendo rentabilidad y que algunos sectores considerados sensibles (textil, juguetes, electrodomésticos) enfrentan más dificultades para competir con lo importado, mientras que otros ejecutivos mantienen la calma y afirmaron que se puede convivir con este nivel del tipo de cambio, al que consideraron coyuntural.
La mayoría coincidió en que el tipo de cambio es sólo una de sus inquietudes. Otras son la inflación, la desaceleración económica y la falta de gas en las fábricas, pero la principal es la continuidad del conflicto entre el Gobierno y el campo.
"Hay un tipo de cambio más bajo con una tasa de interés muy alta, arriba del 24 por ciento, y entonces tenés un problema para financiar en dólares las exportaciones", lamentó un dirigente del sector alimentario que, al igual que sus colegas de la UIA, prefiere mantener el anonimato por temor a la reacción no sólo del Gobierno, sino también del ruralismo. "Esto te tira abajo la rentabilidad y te encarece los costos en dólares", agregó el empresario, también preocupado por el cierre de exportaciones de ciertos alimentos.
Un empresario de la industria metalmecánica reconoció que cada sector tiene sus complejidades: "Hay sectores netamente exportadores que por el tipo de cambio ven afectada su rentabilidad y la colocación de sus productos. Hay otros sectores sensibles a la importación. Pero en general hay preocupación por la pérdida de competitividad porque los insumos suben, la mano de obra se escapa, la inflación te genera aumentos de precios. No es la misma la situación actual de la industria que la del año pasado, pero no estamos como en 2001". De todos modos, el ejecutivo aclaró que lo que genera "desconcierto" es la crisis del campo y que se "desaproveche la oportunidad" de seguir creciendo.
En cambio, otro fabricante de manufacturas de origen industrial confía en que "el dólar puede fluctuar en estos días, pero el Gobierno lo quiere lo más cercano a 3,20 pesos". De ahí que no se preocupe mientras esté por encima de los 3,10: "Es un nivel aceptable".
No a una devaluación
Otro empresario del sector alimentario dijo que el dólar cae sólo por la intervención del Banco Central y afirmó que es sólo un factor de los que dificultan la competitividad: "Nadie esperaba a principios de año aumentos salariales del 30 por ciento, ni que subieran tanto los insumos. Nuestros márgenes son muy chicos". Pero admitió que una devaluación del peso no es la solución: "Si devaluás hoy, te la ponés de cabeza porque intensificás la inflación". Tampoco la caída del dólar hizo bajar los precios. "Con un dólar entre 3,10 y 3,20, mucho no se modifica la historia", agregó el ejecutivo de la alimentación, que reconoció que el empresariado espera que el Gobierno retome problemas dejados de lado por el conflicto del campo, como una política antiinflación que consista en moderar el gasto (sobre todo, los subsidios).
Un empresario del sector químico alertó sobre el dólar: "Estamos un poquito en el límite para lo que es la rentabilidad. Estamos en un período de cierta retracción de la demanda en las últimas semanas. No hay plata barata. Las inversiones no se deciden. Estamos en situación de parálisis. Por eso, esperamos que el problema del campo se resuelva rápido".
Un tercer dirigente del sector alimentario se mostró preocupado debido a que el conflicto del campo está "lejos de resolverse". Reconoció que el tipo de cambio inquieta, pero que hay otros temas, como la escasez energética y el alza salarial. De hecho, en la reunión de la UIA casi todos reconocieron que están usando generadores a fueloil ante la escasez de gas o electricidad.
Por Alejandro Rebossio De la Redacción de LA NACION |