Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El drenaje de depósitos que provocaron las turbulencias financieras de los últimos meses, y el aumento en las expectativas inflacionarias, obligan ahora a los bancos a revisar “día por día” sus productos más atractivos y a contraer las colocaciones de sus préstamos. Hoy ya no quedan, prácticamente, créditos de mediano plazo a tasa fija en todo el sistema financiero local, y desde las entidades se reconoce una fuerte desaceleración en la colocación de líneas hipotecarias y personales.
Por estos días, un banco local se vio obligado a reducir en $ 850 millones su cartera de créditos; lo que significaría, de una sola vez, un recorte de poco menos del 10% sobre su stock actual. “Es por el descalce con los depósitos. Todo está mucho más complicado que la última vez que hablamos”, se sinceró ayer un banquero de la entidad, ante una consulta de El Cronista.
En otro banco, en cambio, el tamaño de la cartera se mantuvo, pero el otorgamiento de préstamos cayó en un 30% desde la última suba de tasas dispuesta a principios de mayo. “Se sigue vendiendo, pero la tasa de crecimiento en las colocaciones va decayendo”, dijeron. Se trata, al fin de cuentas, de argumentos incuestionables para la furiosa suba de tasas que los bancos concedieron a sus depositantes, y que en estos días ya alcanzan el 20% en entidades de primera línea.
El silencio es riguroso. Ningún banquero, por audaz que se presuma, puede hablar en público sobre el costo de los productos que hoy pretende vender a sus clientes. “El ambiente está caliente. Están todos nerviosos”, explicó ayer una fuente ante la insistencia de El Cronista. Sucede que la oferta del crédito sufre cambios y revisiones todos los días: desaparecen las líneas más generosas, se acortan los plazos y se elevan los costos. “Hay una tendencia a eliminar las tasas fijas por perspectivas a futuro. Nosotros estamos haciendo el esfuerzo, por eso tuvimos que subir las tasas en cinco puntos”, explicaron desde uno de los bancos líderes.
Efectivamente, quedan pocas entidades que se animen a desafiar las promesas de la inflación: por efecto del descalce con los depósitos, el Banco Nación ya eliminó en los últimas semanas su línea hipotecaria a 10 años de plazo y a tasa fija; y el Ciudad, mientras tanto, “evalúa reemplazarla con otras alternativas”, según precisaron fuentes de la entidad. Así, el Banco Hipotecario queda hoy como la única entidad en todo el sistema financiero que presta en estas condiciones hasta el 2018; aunque, claro, desde hace quince días debe ofrecerla a 22,75% (4,5 puntos porcentuales más). “En todos los bancos se están reviendo las líneas a tasa fija. Todo tiene que ver con la dificultad de prestar a largo plazo”, se justificaron, ante el faltante, desde uno de los bancos públicos.
Por la misma razón, cada vez son menos también las entidades que prestan a cinco años en estas condiciones. Todas ellas, hoy, con un “costo financiero total” (CFT) que está más cerca del 40% que del 30% en los personales: entre éstas, el Galicia (35% de tasa nominal; y 39% de CFT); el Santander (TNA mayor a 30%); el Francés (TNA: 35%); y el Hipotecario (TNA: 29%; CFT: 35%).
En un banco de la competencia, reconocieron que por efecto de la fuga de depósitos debieron acortar los plazos de los préstamos para el consumo, y que hoy ofrecen sólo hasta los 36 meses.
Ni siquiera el Banco Nación se anima a prestar a esta altura sin tasa variable para el consumo: según los datos de su página web, los créditos personales y familiares son a tasa fija sólo hasta los 18 meses –y a un costo nominal del 20,9%–, e incluyen desde esa instancia una tasa variable del 19,9%. La “tasa cero”, que promueve esa entidad, es sólo para líneas que se hacen sobre la base de acuerdos con algunas multinacionales, y que están destinadas a productos específicos; por ejemplo, para la compra de un plasma.
El recurso más cercano que hoy tienen a mano los banqueros para afrontar la incertidumbre es la tasa “combinada”, que incluye “fija” y “variable”. El Nación reemplazó su “crédito para inquilinos” por una línea a 30 años: tasa fija, los primeros tres años, y sistema francés, que se hace variable hasta el 2038 (a una tasa de 11,70%). En el Banco Francés, existen ya varias opciones con esta característica: “Desde los primeros días de mayo estamos con una tasa variable del 14%; y en tasa combinada, desde 14% a 18,50%”. |